martes, 7 de febrero de 2012

Pensamientos para meditar por Omraam Mikhaël Aïvanhov.

 
"¿Por qué tenéis dificultades para meditar? Porque todavía no habéis comprendido bien que cada momento de la existencia no está aislado, sino unido a todos aquellos que le preceden: debéis por tanto estar atentos y preparar las condiciones con el fin de poder realizar, llegado el momento, un verdadero trabajo con el pensamiento.
Suponed que hayáis discutido con alguien: al día siguiente
cuando queráis meditar, no dejaréis de darle vueltas al asunto y ajustar cuentas con él. En vez de sentiros liberados y elevaros hasta las regiones divinas, estaréis ocupados únicamente en continuar vuestras discusiones de la víspera. Una vez por una razón, otra por otra, se repetirá siempre la misma historia y jamás sabréis meditar. Así pues que quede claro. Podéis realizar muchas cosas con el pensamiento, pero a condición de que toméis conciencia de que cada instante de vuestra vida está unido a los que le preceden, y que el trabajo con el pensamiento, así como todos los demás trabajos, debe prepararse."



"La inteligencia, la sabiduría y la pureza os dan grandes poderes.
El amor también, ciertamente, porque es un alquimista que lo
transforma todo; gracias al amor lográis superar los estados
negativos: la pena, la tristeza, la cólera, el odio... Pero la
mayor fuerza, la que nadie puede abatir, es la verdad, porque la
verdad pertenece al mundo del espíritu y el verdadero poder se
halla en el espíritu.
Jesús dijo: «Buscad la verdad y la verdad os liberará.» Para
liberarse, es necesario poseer la verdadera fuerza que la
sabiduría sola no posee; muchos sabios no han logrado liberarse.
E incluso el amor sólo no puede liberar por completo. Únicamente
la verdad puede hacerlo, es decir la unión de la sabiduría y del
amor. Y esta unión se realiza en el espíritu."
 

 "Por la mañana, antes de encontrar y saludar a quien sea, pensad
en saludar a toda la naturaleza, a todas las criaturas visibles
e invisibles. Decidles: «Aprecio vuestro trabajo, os amo,
¡quiero estar en armonía con todas vosotras! » Entonces, en
respuesta a vuestro saludo, la naturaleza entera se abrirá a su
vez ante vosotros, os enviará fuerzas para toda la jornada.
Porque no pensáis en que todos debéis realizar un trabajo con
vuestro pensamiento, con vuestro amor, con el fin de que la
naturaleza se abra a vosotros. Tocad tan sólo una piedra con
amor, y ya no será la misma, os aceptará, vibrará al unísono con
vosotros, os amará ella también. ¡Pues sí! Todo está vivo en la
tierra, y a vosotros os corresponde saber cómo hay que trabajar
para que esta vida venga hasta vosotros."

"Cuando se trata de prepararse para ejercer un oficio manual,
artístico o intelectual, la gente admite que necesitan
formación. Pero rechazan la idea de que sea necesario aprender
algo en relación a la conducta de su vida interior. Y ésta es
una actitud que les hace correr muchos riesgos. Aquellos que no
quieren conocer nada acerca de las experiencias y enseñanza de
los Maestros espirituales cortan el lazo con estos libros
vivientes que podrían revelarles lo esencial. Que luego no se
sorprendan si se quedan estancados, y si reciben algunas
sacudidas del destino.
Es muy importante tener un Maestro vivo o hallarse en contacto
con los Maestros del pasado. Y uniéndonos a estos seres que han
realizado muchas más experiencias que nosotros y que han
extraído tantas lecciones, nos impregnamos de su saber. Vivimos,
actuamos y algo nuevo viene cada vez a unirse a nuestras
experiencias propias, algo superior, más rico que nosotros y que
nos ayuda."

"Si las criaturas no se dejan penetrar por las fuerzas del
espíritu que trabaja en la materia para animarla, para hacerla
más sensible y más receptiva a la luz del cielo, mueren; y esto
es verdaderamente la muerte: este rechazo a evolucionar, a
vibrar al unísono con las corrientes del espíritu.
La muerte espiritual es una caída a la materia más densa, más
compacta, y esta caída se produce en la conciencia: el hombre
pierde su luz, pierde el recuerdo de la huella celeste inscrita
en él, se convierte en una piedra en la que la vida se ralentiza
de tal manera que ya no tiene fuerza para producir pensamientos y
sentimientos. La vida es un movimiento perpetuo hacia adelante, y
aquél que rehúsa avanzar retrocede, regresa hacia la
inconsciencia de la piedra que no es nada más que una conciencia
dormida; todas sus manifestaciones físicas y psíquicas se
convierten en la expresión de esta vida petrificada."

"La espiritualidad no consiste en separar el espíritu del cuerpo físico. Comer y beber cualquier cosa, dormir incluso en el suelo, soportar el calor más riguroso y el frío más cruel, vivir en condiciones de higiene deplorables, como lo han hecho y continúan haciendo tantos ermitaños, es evidentemente, una manera de aprender a no dejarse dominar por las necesidades del
cuerpo físico, de no abandonarse a los placeres sensuales. Pero no son las mejores condiciones para que el espíritu se haga oír.
Un cuerpo gastado, que sufre, arruinado, no es el templo en el cual vendrá a manifestarse, y no aconsejo a nadie estas prácticas ascéticas.
Hay que ser sensato, comedido, y hacer lo necesario para conservar el cuerpo físico en buena salud. Así, en el momento en que el espíritu quiera aportarnos inspiraciones y revelaciones, el cuerpo físico será para él la materia receptiva y dócil a través de la cual podrá expresarse idealmente."

"De vez en cuando deteneos, cerrad los ojos, entrad en vuestro
interior, y tratad de reencontrar este centro divino que es la
fuente pura de la vida.
Abrir y cerrar los ojos es uno de los actos más frecuentes de la
vida cotidiana, pero se hace inconscientemente y por esto no se
aprende nada. Así pues en lo sucesivo, aprended, con este
ejercicio a hacerlo conscientemente. Cerrad los ojos lentamente
y mantenedlos un momento cerrados... Después abridlos de nuevo,
lentamente, y estudiad los cambios que se producen en vosotros.
Poco a poco lograréis comprender cómo esta alternancia de abrir
y cerrar los ojos tiene su correspondencia en la vida interior:
abrir los ojos significa ir hacia el mundo exterior, la
actividad, el ruido; cerrarlos, es regresar hacia el centro de
vuestro ser, que es paz y silencio. Cuando logréis tocar este
centro en vuestro interior, sentiréis cómo fluyen unas
corrientes que os traerán el equilibrio, la armonía y la luz."



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