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martes, 15 de noviembre de 2016

Los Egrégores se Alimentarán de tu Preocupación, Angustia y Tristeza



Los Egrégores se Alimentarán de tu Preocupación, Angustia y Tristeza
Una palabra que tal vez te resulte nueva: “Egregor”, tiene que ver con tus pensamientos. ¿Recuerdas a ese personaje de los Picapiedra a quien todas las desgracias lo perseguían y siempre tenía encima de él una nube negra?, pues eso no era una nube, en realidad era un Egregor.
“Egregor” [Del griego Egregoroi] significa velar. Egrégora también proviene del mismo término y designa la fuerza generada por la sumatoria de las energías físicas, emocionales y mentales de dos o más personas cuando se reúnen con cualquier finalidad.
A los Egrégores Eliphas Levi, el escritor ocultista francés, los denomina príncipes de las almas. Rizardo da Camino en su Diccionario Masónico, dice que es un “Cuerpo Místico que se forma con sus propias peculiaridades, después de la apertura del Libro Sagrado, cuando todos se unen con las mentes para el acto de crear”.
Al Egregor se le supone un centro de conciencia dévico, entendiendo por dévico a las reacciones del espacio por cualquiera de los estados de conciencia humanos.
El término Egregor se usa dentro del mundo de la magia para designar a seres que se forman gracias a nuestros pensamientos y los de un grupo de personas. Son entidades que cobran vida y vibran de acuerdo a lo que pensemos en la antigua Grecia significaba Ángeles o hombres de la luz de Dios. Son también transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente.
Los pensamientos son energías que se acumulan en nuestros cuerpos y otra parte de ellos se expande y sale a la atmósfera. Son cuerpos, tienen masa y al salir de nuestro cuerpo mental adquieren vida, personalidad, son una entidad que entra a funcionar según la dirección que les hemos dado, nuestro cuerpo humano no esta capacitado para ver a simple vista estas energías, sin embargo, si las sentimos y nos afectan, ya sea de forma positiva o negativa.
Estos seres sutiles no son buenos ni malos, solo son frecuencias a las que alimentamos… así que debemos tener cuidado con lo que pensamos a solas y públicamente.......http://www.infomistico.com/portal/mundo-paranormal/los-egregores/

 http://contraperiodismomatrix.ning.com/group/vuestras-experiencias-paranormales?commentId=4708718%3AComment%3A155562&xg_source=activity

domingo, 3 de agosto de 2014

¿Qué son los Votos Kármicos? por Dídac Mercader “Nirahbé”


Contemplación2 300x226 ¿Qué son los Votos Kármicos? por Dídac Mercader “Nirahbé”
Son promesas o pactos que hicimos en vidas pasadas-simultáneas cuando entramos a formar parte de órdenes religiosas o iniciáticas. En esa experiencia de vida, nuestra Alma hizo la promesa únicamente para aprender de dicha situación. Hasta que no se anulan con conciencia, el voto continua vigente y nos sigue afectando en el momento presente sin poder disfrutar de aquello a lo que renunciamos.
Por ejemplo: no permitir que venga abundancia de dinero y bienes por culpa del voto de Pobreza en una encarnación donde éramos monjes, ver el sexo o relaciones íntimas de una forma negativa y sin poder disfrutarlo a causa del voto de Castidad y Celibato. Tendencia a pensar primero en los demás que en uno mismo a causa del voto de Sacrificio. No poder comunicarse cuando es el momento, por culpa del voto de Silencio. No respetar el cuerpo de uno mismo por tener aún un voto de Sufrimiento activo y no utilizar la voluntad cuando hay situaciones que pensamos que alguien es superior a nosotros por culpa del voto de Obediencia.
TIPOS DE VOTOS
a) Votos de Pobreza:
Estos votos se hacían en Órdenes religiosas o filosofías en que el dinero y todo lo material se debía prescindir de ello porque era considerado como negativo. Si eres una persona que cree que el dinero es malo, que sirve para corromper o que no es compatible con la espiritualidad. También si se ha experimentado sistemáticamente problemas financieros, es posible que en una vida pasada se haya hecho un voto de pobreza y aún esté vigente.
b) Votos de Castidad:
En este caso lo negativo era todo lo relacionado con el sexo. En muchas órdenes la sexualidad se consideraba opuesta a lo espiritual. En cambio en otras vertientes como en el origen del Tantra, se utilizaba la sexualidad como un camino para el despertar espiritual y la unión con Dios. Si se ve la sexualidad de forma negativa, se ha experimentado falta de deseo sexual o disfunciones sexuales (impotencia, frigidez), es posible que se haya realizado un voto de castidad en vidas pasadas-simultáneas.                                                                                                                                                                c) Votos de Celibato:
Significa no querer tener una relación personal a causa de que estamos “casados” con Dios. Los votos de celibato se manifiestan de muchas maneras: sabotaje a las relaciones íntimas, miedo al compromiso y numerosas relaciones donde se repiten patrones y terminan mal. No querer tener relaciones profundas con alguien es una manera de limitarnos en nuestro crecimiento. Si este es tu caso, es probable que hayas firmado un pacto de celibato.
d) Votos de Sacrificio:
Se trata de un pacto donde uno aplaza toda satisfacción personal a favor de los demás. Es un rechazo al amor a uno mismo. Si sientes que siempre cargas con las responsabilidades de los demás y obsesión por ayudar a otros por encima de tus propias necesidades, es posible que hayas prometido un pacto de sacrificio.
e) Votos de Silencio:
En ciertas órdenes religiosas antiguas, la palabra se consideraba una de las herramientas del Demonio para seducir a los mortales. De allí se derivó la creencia en que el silencio ayudaba a mantener la pureza del alma. Si te cuesta expresarte o hablar en público es posible que tengas aún activo un voto de Silencio.
f) Votos de Sufrimiento:
En este caso los placeres del cuerpo se consideraban como algo negativo para el crecimiento espiritual, y por lo tanto el cuerpo era castigado y dañado. Muchas personas tienen conductas dañinas hacia su cuerpo que no pueden controlar, como tener adicciones. En estos casos es posible que aún se tenga un voto de sufrimiento.
g) Votos de Obediencia:
Significa entregar la propia voluntad a una persona con poder o un grupo o organización. Hay personas, que se sienten incapaces de enfrentarse a la autoridad (ya sea un padre fuerte, la pareja, un jefe, un grupo de personas o el sistema), descubren que han firmado pactos de obediencia en vidas pasadas-simultáneas.
DECRETO DE ANULACIÓN DE VOTOS KÁRMICOS
Repite el siguiente Decreto durante un periodo de 7 días seguidos como mínimo:
DESDE MI AMADA Y DIVINA PRESENCIA YO SOY, A TODOS MIS GUÍAS Y SERES DE LUZ QUE ME ACOMPAÑAN. PIDO EL PERMISO PARA ANULAR TODOS LOS VOTOS KÁRMICOS LIMITANTES CONTRAIDOS EN CUALQUIER VIDA PASADA-SIMULTANEA, PLANO O DIMENSIÓN QUE MI SER EXISTA.
A PARTIR DE AHORA MISMO: ANULO Y RENUNCIO A TODO JURAMENTO DE LEALTAD, OBEDIENCIA O PERTENENCIA ANTE CUALQUIER ORDEN RELIGIOSA, HERMANDAD INICIATICA U OTRO TIPO DE ASOCIACIÓN NEGATIVA Y LIMITANTE QUE MI SER HAYA PERMITIDO EN CUALQUIER PLANO, DIMENSION O VIDA PASADA-SIMULTÁNEA.
ANULO TODOS LOS VOTOS DE POBREZA, ME LIBERO DE ELLOS PARA SIEMPRE Y LOS TRANSFORMO EN PROSPERIDAD Y ABUNDANCIA.
ANULO TODOS LOS VOTOS DE CASTIDAD, ME LIBERO DE ELLOS PARA SIEMPRE Y LOS TRANSFORMO EN PLENITUD SEXUAL.
ANULO TODOS LOS VOTOS DE CELIBATO, ME LIBERO DE ELLOS PARA SIEMPRE Y LOS TRANSFORMO PARA ENCONTRAR LA PAREJA PERFECTA QUE NECESITO EN ESTOS MOMENTOS.
ANULO TODOS LOS VOTOS DE SACRIFICIO, ME LIBERO DE ELLOS PARA SIEMPRE Y LOS TRANSFORMO EN AMOR HACIA MI MISMO.
ANULO TODOS LOS VOTOS DE SILENCIO, ME LIBERO DE ELLOS PARA SIEMPRE Y LOS TRANSFORMO PARA EXPRESAR MI OPINION.
ANULO TODOS LOS VOTOS DE SUFRIMIENTO, ME LIBERO DE ELLOS PARA SIEMPRE Y LOS TRANSFORMO EN RESPETO TOTAL HACIA MI CUERPO.
ANULO TODOS LOS VOTOS DE OBEDIENCIA Y ME LIBERO DE ELLOS PARA SIEMPRE Y LOS TRANSFORMO RECUPERANDO MI PODER PERSONAL Y MI VOLUNTAD.
                                                                                    
PIDO QUE TODO KARMA CREADO POR TODO ESTO SEA DEVUELTO A LA FUENTE ORIGINAL TRANSMUTADO Y RECALIFICADO EN LUZ, AMOR Y SABIDURIA PARA MI ALMA. (X3)
QUE ASÍ SEA, ASÍ ES, HECHO ESTÁ.
Un abrazo de Luz.
Dídac Mercader “Nirahbé”

domingo, 29 de junio de 2014

Los cuatro miedos de la vida


hermandadblanca.org Paloma y joven en libertad 300x200 Los cuatro miedos de la vida inteligencia emocional rincon salud crecimiento personal soledad sabiduría Tolteca muerte miedos de la vida escasez enfermedad description multimedia1. MIEDO A LA SOLEDAD

Hay dos opciones que se pueden considerar:
La primera es que el ego trabaja en su banal causa de hacerte creer que realmente estás solo,que tú estás unido a los demás, con el fin de sentirte protagonista de la vida y encontrar el reconocimiento, en todos los niveles que te imagines, en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad.
La segunda opción es que el Espíritu desea que recuerdes que eres parte de una Totalidad. Que tú siempre estás unido a la energía integradora de Dios, que se manifiesta en una llama interior que tú posees, una luz que debes expandir.
Cuando le das fuerza a esa luz interior, comienzas a mirar con los ojos de tu corazón y empiezas a ser consciente de que siempre tienes compañía. Es la compañía con tu ser interior y con tu Creador Supremo. Llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo; y justamente en este momento, empezarán a aparecer aquellas personas que vibrarán con tu misma sintonía e intensidad.

2. MIEDO A LA ESCASEZ

Superar el miedo a estar escaso, sin dinero u oportunidades para ser cada vez más abundante, requiere de un trabajo contigo mismo.
Debes darte la oportunidad para considerar que tus emociones sientan ese “deseo de merecer lo mejor para tu vida”. El sentimiento de víctima, es una señal de que el fantasma del miedo esta invadiéndote.
Hay una palabra de siete letras que, cuando la repites, empieza a dar claridad al estado de abundancia que hoy tienes. Esta palabra es “GRACIAS”.
Cuando agradeces por todo cuanto tienes en este momento y por lo que llegará a ti, comienzas a ser perceptible de todas las cosas que Dios te ofrece cada día. Gracias Dios por abrir los ojos este día de hoy, por poder respirar un día más. Gracias por la cama donde duermo, por las situaciones que parecen adversas; pero me Dejan sabiduría. Gracias Dios por la sonrisa que me regalo esa persona que no conozco. Gracias Dios por Tener trabajo, por la comida caliente, por la taza de café. Agradece y, en poco tiempo, todos tus deseos comenzaran a materializarse.

3. MIEDO A LA ENFERMEDAD

La enfermedad es un desequilibrio de tu estado de conciencia. Cuando empiezas a sentirte débil, está claro que perdiste tu fortaleza interior. “Enfermedad”, es una palabra compuesta del latin “in-firmus”, que significa “Sin Firmeza”.
Si comienzas a erradicar las auto-culpas, estarás dejando las cárceles del saboteo mental y te liberarás de estas ataduras.
El filosofo Platón dijo: “mente sana en cuerpo sano”. Piensa positivo respecto de ti mismo.
La enfermedad se contagia, perjudicando a otro ser, como se puede contagiar la salud.
Reconcíliate con el pasado, perdona íntimamente en tu corazón todos los sucesos de dolor y llena tu corazón de alegría, perdón y paz.
Permanece también en silencio, porque Dios te hablará en este espacio de meditación.
El remedio para la enfermedad es el Amor. Te darás cuenta que, de todos los medicamentos, el amor también crea adicción. Conviértete en un “adicto al amor”, llénate de amor, ya que nadie puede otorgar lo que no tiene, da amor y recibirás a cambio amor.
Estarás cada vez más sano y lleno de vitalidad. El mundo necesita que estés saludable, para poder cumplir tu rol de ser un gestor de cambios en este planeta, que necesita curar su alma.
Si hay algo de lo que podemos estar seguros es que, cuando Dios lo disponga, partiremos de esta vida, no antes ni después. Cuando el médico nos da la primera nalgada para que comencemos a respirar, se activa la cuenta regresiva; ese tic-tac que nos indica que vamos yendo hacia el día que debamos “parar”. Es por eso que la vida es un constante “Pre-parar”, es decir, una invitación a trascender en cada instante vivido, hasta que llegue tu turno de “parar”.

 4. MIEDO A LA MUERTE

Cierra tus ojos un momento e imagina que hace una semana que has muerto y que estás en el cementerio visitando tu propia tumba. Miras tu lapida y lees tu nombre, tus fechas de nacimiento y de partida de este mundo. A continuación, piensa en cuál es la frase que escribiría la humanidad acerca de tien tu propia lapida:
¿Qué dirían de ti? ¿Que fracasaste en muchas de las áreas de tu vida?; ¿Que la gente agradece que hayas partido, porque les hiciste la vida amarga?; o ¿Qué sienten profundamente tu partida y que dejaste un espacio vacío en la humanidad, que nunca nadie podrá llenar? ¿Qué diste? ¿Qué cediste? ¿Qué donaste? ¿A quién ayudaste? ¿De qué te privaste?
Escribe en un papel que es lo que deseas que quede grabado en la piedra, cuando partas de este mundoTrabaja, día tras día, para acercarte a este enunciado que declaras.El miedo a la muerte se supera, cuando tu meta es proyectarte en la Trascendencia de tu entrega, bondad, generosidad, desprendimiento, altruismo, amor al prójimo, capacidad de despojarte, sin condiciones, sin esperar retribuciones, que vivirá en la memoria y los corazones de quienes hiciste contacto en la vida e hiciste felices.
Tomado de Kapulli y Temazcal, antigua sabiduría Tolteca.

Los cuatro miedos de la vida

sábado, 21 de junio de 2014

La importancia del trabajo con las energias y la comprensión del servicio del trabajador de la luz



hermandadblanca.org Earth Heart 100 La importancia del trabajo con las energias y la comprensión del servicio del trabajador de la luz mensajes del cielo manejo de las energias gran hermandad blanca servicio Evolución energias energia description multimediaEn estos días de aceleración en los que la comprensión del Universo y sus procesos está completamente distorsionada para la mayoría de los seres que habitan la superficie del planeta, es necesario recordar una vez más en qué consiste el Servicio y cuáles son sus principales expresiones y manifestaciones.

Cuando a un ser encarnado se le habla de SERVICIO inmediatamente lo relaciona con alguna forma de actuación. Y cuando, en nuestros mensajes recibe la instrucción de ampliar y mejorar el Servicio, automáticamente la personalidad del Ser interviene para planear qué más cosas puede hacer, en qué otros terrenos puede actuar, etc.

El ser, entonces, relaciona inmediatamente (es decir, su mente tridimensional) el Servicio con algún tipo de actuación y de movimiento también tridimensional.

Así, pues, muchos os reconoceréis pensando cosas como ¿Qué tengo que hacer? ¿En qué podré ser útil realmente? ¿Dónde debo ir para intensificar el Servicio?, etc. …

Estas dudas se acrecientan cuando, además, escucháis que el Servicio es AHORA; que AHORA es el momento de manifestar e intensificar la tarea.

Muy pocos se dan cuenta de que el Servicio, para que sea real, para que sea realmente útil y efectivo, ha de realizarse desde el Ser, y no desde el HACER.

No se trata, por lo tanto, de HACER más y mejor, sino de SER más y mejor. Cuando el Servicio nace del Ser, está centrado en su correcta vibración, y todo se produce en armonía con el Plan Universal.

Es importante que los hermanos en Servicio entiendan que están encarnados principalmente para trabajar y servir en el anclaje e irradiación de las energías sutiles.

Nosotros podemos enviar energías muy puras, pero éstas, para volverse útiles, necesitan ser:

1) Catalizadas, transmutadas y adaptadas a la menos frecuencia vibratoria del planeta.

2) Ancladas, sujetas, protegidas y preservadas para, posteriormente, poder ser irradiadas en un nivel vibratorio acorde con el planeta y su momento evolutivo.

Así se cumple un triple propósito:

- Permitir a los seres en el planeta tener la oportunidad de dar el salto evolutivo con él.

- Respetar las Leyes de Afinidad vibratoria, y contribuir, cada uno desde su nivel y evolución, al Plan Uno al que todos pertenecemos.

- Porque sólo en casos muy excepcionales se les permite a los Seres mayores el gran sacrificio, totalmente voluntario, de descender a niveles inferiores o muy inferiores al que les corresponde, para intervenir en los procesos evolutivos del planeta o seres.

Las vibraciones tienen un espectro y una jerarquía de pureza vibratoria que no se debe sobrepasar para no quebrantar el orden cósmico y la armonía imperante en el Universo.

Cada ser sirve en el espectro vibratorio en el que se encuentra con las energías que le son afines.

Por lo tanto, necesitamos de vosotros, queridos hermanos, para anclar e irradiar las energías cósmicas hacia el planeta y hacia vuestros hermanos encarnados, incluidos los Reinos mineral, vegetal y animal.

Deberéis ser, y desde el Ser completo, centrado, equilibrado, sentiréis múltiples expresiones de Servicio y de tarea. Pero es importante tener claro qué es lo importante, qué es lo esencial y de dónde nace.

El Servicio nace del Ser.

SIENDO, estáis haciendo mucho más por el planeta, por sus seres y por vosotros mismos, que HACIENDO miles de cosas, por muy útiles y buenas que pudieran parecer.

Esto es así porque estos procesos son energéticos.

Si YO SOY, estoy atrayendo hacia mí, por afinidad, energías cósmicas superiores, que a su vez irradiaré, y que no sólo me ayudarán a mí, sino al planeta y su proceso.

Y eso es justo lo que necesitamos de vosotros. Hay muchos seres capaces de HACER, pero muy pocos son capaces de SER.

Sabemos que desde el intelecto, esto es imposible de entender. Acudid pues a vuestro interior, y desde allí intuiréis, sentiréis que todo esto es cierto.

Recordaréis que así es y debe ser el proceso: lo más interno posible. Esto todo, por supuesto, no va en detrimento de poder realizar Servicios en la tercera dimensión, donde también son muy útiles y necesarios, siempre que nazcan desde el Ser.

Porque si nacen desde el intelecto, nunca podréis estar seguros de que no sea una trampa de la personalidad.

Desde ahora, en vez de preguntarse si están haciendo algo, deberán observarse internamente y preguntarse: ¿Estoy siendo? Si la respuesta es positiva en anhelo, en fe y en el intento consciente, entonces el Servicio estará siendo cumplido útil y correctamente. Puede que éste se realice en otros planos; puede que se realice a nivel de energías y puede que más adelante tome acción, pero lo más importante es que se estará cumpliendo, en cada momento, lo que corresponde. Recibid hermanos, nuestro Amor, Agradecimiento y Armonía.

viernes, 7 de febrero de 2014

A fin de cuentas… ¿Qué nos pertenece?

El cuerpo es prestado y habrá que devolverlo. Aunque sea muy usado y sin planchar.
La respiración y los latidos no tienen dueño.
El pelo y las uñas crecen sin darnos explicaciones.
Los amaneceres no están pendientes de nuestras órdenes.
El amor llega cuando quiere y se puede ir sin dar muchas explicaciones.
La vida, tozuda, parece que sólo piensa en llegar a su meta final.
No controlamos los sueños ni las necesidades fisiológicas.
La muerte toma sus decisiones por sí misma.
Se nos van, sin ser gozados en muchas ocasiones, el tiempo, el aire, las ganas de muchas cosas, los olores, los amados…
El viento cabriolea a su capricho y las montañas permanecen firmes, ambos ajenos a nuestro antojo.
Nuestros pensamientos nunca son nuestros: son de la mente.
La mente es una mercenaria que se va detrás de sus  divagaciones.
cuerpo de luz
Los sentimientos, las emociones, las alegrías, las tristezas… no influimos en ellos.
Ni nosotros mismos somos nuestros, que somos de la vida y de la muerte.
A fin de cuentas… nuestro, del todo nuestro… que de verdad nos pertenezca… tal vez la nada es lo único que es nuestro.
En cambio, tozudamente insistimos en apegarnos a las cosas, en querer prolongar indefinidamente las que nos resultan agradables, en querer amarrar al tiempo para que no avance imparable, en querer vivir jóvenes y más años, y en muchas otras imposibilidades creyendo –siempre como ingenuos que no escarmientan- que somos dueños de la vida y del destino, o que el mundo está a nuestro servicio.
Y está demostrado que es mejor dejar al aire que siga su camino en vez de pretender encerrarlo, y que es mejor aceptar las cosas que ya son, y que oponerse a algunas no es más que una pérdida de tiempo y una batalla derrotada de antemano, y así cómo somos conscientes de que una puesta de sol sólo la podemos vivir en su momento exacto y sólo podemos detenerla en la memoria o con el recuerdo, no somos capaces de admitir con la misma aceptación y acato que las cosas no nos pertenecen, que pueden y deben seguir su camino, y las personas tienen que vivir su vida sin darnos explicaciones y sin doblegarse a nuestras decisiones, y nada es nuestro sino que todo es de sí mismo, y esa equivocada costumbre de inmiscuirnos en los asuntos ajenos nombrándonos un cargo que no nos corresponde es una injerencia a la que no tenemos derecho, y ese nombrarnos gobernantes de todas las vidas es de una insolencia y una prepotencia imperdonables.
Quien se valora por lo que tiene –por lo que le pertenece- está equivocado, lo que no sería un problema si no tuviera como resultado que con su actitud siempre perjudica a terceros. Uno vale por quién es y no por lo que tiene.
Y quien comprenda esto, quien lo integre dentro de sí de modo que sea capaz de escapar a su pésima influencia, vivirá mucho más relajado, desapegado, sin  preocuparse por responsabilidades que no le corresponden, y sin afectar al resto del mundo.
Nada nos pertenece, y eso es un gran alivio.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales es el fundador de la web www.buscandome.es para personas interesadas en la Psicología, la Espiritualidad, la Vida Mejorable, el Autoconocimiento, y el Desarrollo Personal.

lunes, 22 de abril de 2013

En el cuerpo cargamos a nuestra familia


familia
No debemos caer en la trampa de buscar recetas infalibles porque no las hay, este artículo sólo pretende dar unas pocas orientaciones que sirvan como base.
Queremos decir que asignar un ancestro a cada órgano o área corporal, es parecido a la tarea en la que se han enfrascado y se siguen enfrascando muchos neurólogos localistas: la de asignar funciones cognitivas concretas a zonas cerebrales concretas. La conclusión a la que llegan es que hay especialización hasta cierto punto, porque en el cerebro, igual que en el Universo, primero todo interacciona con todo y segundo, descubren que se trata de un holograma, de manera que todo está contenido en cada parte del todo.
Antes de seguir, tenemos que tener en cuenta que en cada zona corporal conviven tres informaciones:

1.- La memoria de nuestro árbol genealógico
La familia está viva en la piel, en el cuerpo, está hablando. Hasta tal punto que podemos reconocer a nuestro árbol por la huella que este ha dejado en nosotros…
Esa “cierta especialización” de la que hablábamos, en la que los estratos de nuestro árbol genealógico vive en cada uno de nosotros se podría expresar así, muy a grandes rasgos:
*Parte derecha del cuerpo-rama paterna
*Parte izquierda-rama materna
*Hombros, cabeza -bisabuelos
*Tórax y brazos -abuelos
*Desde la cintura a las rodillas-padres
*Desde rodillas a plantas de los pies-hermanos.
2.-La memoria biográfica personal
Desde la manera en la que somos concebidos, hasta el efecto que nos ha causado la regaña del jefe, pasando por el tipo de parto, como nos han acariciado de niños, todo queda escrito en el cuerpo. Por ejemplo, consideramos que el peso de la culpa se asienta en la parte alta de la espalda y los traumas infantiles en los pies. La piel es un gran lienzo en la que queda escrita la historia de nuestras relaciones con el mundo.
3.- Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpoNuestro cuerpo es el mapa físico de nuestra conciencia, un fiel reflejo de cómo funcionamos en las distintas áreas de la vida. Cualquier síntoma físico es una oportunidad para hacernos conscientes de que hay un área en nuestra vida que necesita atención
El cuerpo en su totalidad se inclina al andar: hacia atrás o hacia delante
Estaremos huyendo del pasado si caminamos inclinándonos ligeramente hacia delante
Si nos inclinamos hacia atrás al andar tenemos miedo a entrar en la vida, somos unos cobardes
La cabeza también puede simbolizar al padre y a todos los ancestros varones.
Caminar con la cabeza por delante es igual a no reconocer nuestros deseos, andamos refugiados en el intelecto.
Los tumores cerebrales tienen que ver con los secretos escondidos del árbol.
Las migrañas con las retenciones sexuales.
Los ojos como conjunto son de carácter masculino.
El ojo derecho es el intelectual, el racional. El izquierdo es el del corazón, el ojo profundo, el de la receptividad.
La boca y las orejas simbolizan el linaje materno (son receptivas).
La sordera en el oído izquierdo puede ser algo que no quiero escuchar del linaje femenino
Los dientes picados son el resultado de la rabia no expresada
La garganta es el canal de expresión y de creatividad
Tras una amigdalitis se esconde el miedo, las emociones reprimidas y la creatividad sofocada.
El pecho: aquí está la relación corazón-emociones
Si no nos han amado desarrollaremos un pecho endurecido e insensible
Las manos son el símbolo de la elección
La mano derecha es el símbolo de la elección racional, sin fe. La izquierda es la intuitiva.
Las uñas son nuestras defensas simbólicas…¿Heredamos uñas de mucho grosor?
La espalda: los problemas simbolizan que cargas a los padres.
Si no nos acariciaron de pequeños podemos sufrir una desviación de columna
En la espalda se van archivando los conflictos no resueltos de nuestro pasado:
-En la parte lumbar está la conexión con nuestra sexualidad y creatividad (los padres)
-En la parte dorsal es la conexión con nuestra parte emocional (los abuelos en el árbol)
-En la parte cervical nos conectamos con nuestro intelecto (los bisabuelos)
El vientre: la madre y todo lo que “digerimos de la vida”.
Los problemas de estómago están asociados al miedo, a la angustia y la ansiedad.
La pelvis se conecta con la sexualidad y con nuestros padres
El miedo a la sexualidad puede traducirse en una pelvis movida hacia atrás.
Las rodillas nos muestran nuestra flexibilidad, nuestra adolescencia.
Si vivimos encerrados en nuestro castillo, inflexibles, sufriremos con las rodillas.
Los pies simbolizan el territorio, conectados con nuestra hermandad.
Cuando no estamos viviendo nuestra vida, caminamos como un ladrón sin hacer ruido.
Si somos hijos de padres divorciados, o separados…las puntas de los pies se separan.
Vivimos una época de regresión a la infancia…las puntas de los pies miran hacia dentro.
Cuando los pies se inclinan hacia fuera nos señalan que no tenemos un lugar en el mundo.
Somos un espíritu que utiliza un cuerpo de vehículo para pasearnos por esta vida, pero él no es una carrocería inerte, cada célula contiene lo que fueron nuestros ancestros y lo que somos nosotros. Y no olvidemos lo que dice el proverbio chino: “Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu”.

jueves, 21 de marzo de 2013

NO PREDIQUES... SÓLO ALÍNEATE - Lee CarrollFuente




 
Imagínate a ti junto a muchos otros seres humanos, en un pozo de alquitrán, cubiertos de alquitrán de la cabeza a los pies, incapaces de moverse rápidamente de un sitio a otro debido al espesor del alquitrán.
A medida que se desplaza penosamente de un lugar a otro, se va acostumbrando a esta situación y, año tras año, vives tu vida de este modo junto a los demás. Al igual que la gravedad del planeta, el estorbo del alquitrán simplemente se acepta, es una realidad para todos. Este es tu estado imaginado.

De repente, pero de manera callada, se te ofrece un regalo de Dios. Se trata de una herramienta "mágica" que limpia tu cuerpo y lo mantiene limpio ¡aunque sigas en el alquitrán! Como un campo energético, repele el alquitrán a medida que avanzas en él.

Aceptas el regalo y el trabajo que lo acompaña, y empiezas a aprender a usarlo. Cambias lentamente.

Para los demás, estás empezando a destacarte, porque eres diferente; fresco y limpio mientras ellos se mueven a tu alrededor aún en el oscuro alquitrán. Empiezas a darte cuenta de cómo has co-creado esta situación para Ti, pero también te das cuenta de que se trata de un regalo muy personal y por lo tanto no dices nada.

Pero ¿crees que los que te rodean harán caso omiso del cambio mientras andas libremente sin que el alquitrán te toque o impida los pasos a tus 
pies? Verán cómo el alquitrán toca tu cuerpo y nunca lo ensucia. ¿Qué crees que sucederá? ¡Ah! ¡Fíjate!

¡ELLOS están a punto de cambiar! La primera cosa que ocurrirá es que vayas a donde vayas, siempre habrá espacio, porque te abrirán el paso.
La segunda cosa que ocurrirá es que te preguntarán cómo es posible algo así. Y cuando descubran la "herramienta mágica de Dios", cada uno de ellos empezará a usarla por sí mismo y habrá más humanos "limpios"; cada persona estará creando para sí misma personalmente, igual que lo hiciste Tú.

Mientras continúas calladamente tu vida durante un período de tiempo, ¡fíjate en lo que les sucede a los que te rodean!

Más de la mitad de ellos estarán "limpios" y sin el estorbo del alquitrán. Párate y piensa en lo que realmente ha sucedido.

Tú no has predicado sobre tu regalo ni has pedido a ninguna de estas personas que cambie para ti y sin embargo han cambiado. Así es como el resultado de sólo una persona... ¡crea nuevas posibilidades para muchos otros!

Cuando se cambian a ustedes mismos, es el principio del cambio alrededor de ustedes.

Los humanos no pueden quedarse quietos cuando ven paz y amor emanando de ustedes.

Es conciliador y está lleno de amor a la vez.

Como un imán entre otros imanes, tu nueva polaridad tendrá efecto, antes o después, en el alineamiento de todos los que te rodean y tu existencia nunca será igual.
 
Kryon

miércoles, 20 de marzo de 2013

El trabajo espiritual.




Vivir una vida espiritual significa trabajar y esforzarse. Si una persona no quiere trabajar ni esforzarse, si entiende la vida como una condición en la que puede encontrar el placer y no le incumbe ningún esfuerzo para ser consciente y obrar adecuadamente, si no tiene siempre en cuenta la finalidad última por la cual ha sido creado, tal persona se encuentra lejos del camino espiritual.

Asumir la tarea de investigar la vida y descubrir la verdad supone inquirir sobre la totalidad de la propia vida, significa investigarla completamente hasta el fin, ver, obrar adecuadamente y no limitarse a pensar que es demasiado difícil. Nada es demasiado difícil si se ve la necesidad de hacerlo y queremos hacerlo. La palabra “difícil” nos impide la acción, pero si podemos desechar esta palabra, entonces podremos investigar la verdad y la vida con todos sus complejos problemas.

El trabajo espiritual nunca queda sin resultados. Varias veces al día, aunque sea un momento o unos minutos, se debe tratar de encontrar dentro de uno mismo el punto de equilibrio, el centro divino. Este trabajo espiritual es, muchas veces, la única riqueza que se posee. Para andar el camino espiritual es preciso revisar periódicamente la propia vida. Diariamente, al acostarse es necesario repasar el día transcurrido, pero en otras ocasiones, quizás aprovechando uno o varios días de retiro, es preciso realizar revisiones profundas y amplias en las que uno pueda darse cuenta de sus errores y poder, así, rectificarlos.

Con demasiada frecuencia, a causa de las actividades y de las preocupaciones con las que nos encontramos, nuestra vida tiende a tomar una dirección que nos aleja cada vez más de nuestro deber. Nos olvidamos que permanecemos sobre la Tierra poco tiempo, que tendremos que dejar aquí todas nuestras adquisiciones materiales, así como nuestros títulos y nuestra posición social. Esto todo el mundo lo sabe, pero todo el mundo lo olvida, y nosotros también nos dejamos arrastrar por los ejemplos que vemos a nuestro alrededor. Por eso es indispensable hacer de vez en cuando una pausa para mirar atrás, analizar la dirección que estamos tomando, las actividades en las que nos estamos enredando, y reflexionar para realizar lo que es esencial.

La evolución, que siempre es un proceso individual, es progresiva y requiere trabajo. Una persona no abandona todas sus creencias, sus hábitos y sus costumbres sólo por comprender que hacerlo sería positivo para ella. No, ser consciente y obrar adecuadamente no es fácil, aunque a veces obtenemos victorias parciales. Y es ahí, en metas pequeñas pero accesibles, dónde es preciso actuar, sabiendo que no basta dar pasos que un día terminen por llevarnos hasta la meta, sino que cada paso es una meta, sin dejar por ello de ser un paso.

Se debe comprender la riqueza y la profundidad que se esconden en todas las dificultades. Al obrar no se tiene que hacer lo más fácil, sino lo adecuado. Si sufrimos y estamos tristes queremos que la situación acabe pronto, mientras que si somos felices queremos que dure eternamente. Pero este no es el camino. Cuando experimentamos una sensación agradable pero que no va a aportarnos ningún enriquecimiento interior, debemos disminuir su duración, incluso interrumpirla; y al contrario, cuando es preciso realizar un trabajo, tenemos que tratar de prolongarlo. Tenemos que trabajar en las propias dificultades, ver, comprender y asimilar todo el contenido de conocimiento que se nos ofrece a través de ellas, mientras que los placeres no sirven, frecuentemente, más que para debilitarnos y alejarnos de la verdad y del camino.

La vida espiritual no es toda claridad ni toda tinieblas sino más bien luz y sombras, cualidades y defectos, virtudes y flaquezas. Nuestra vida interior y nuestra voluntad ceden con demasiada frecuencia a las impresiones exteriores y a la propia imaginación, en contra del buen sentido y de la prudencia; con ello no hacemos más que perder la serenidad y el sosiego interior. No combatimos sistemáticamente a la imaginación. Ella tiene su valor e importancia en la vida, pero si se le sueltan las riendas entra en nuestra intimidad como un caballo desbocado.

Debemos saber que depende siempre de nosotros el aceptar una influencia; ni tan siquiera los espíritus del mal tienen poder sobre nosotros si nos cerramos a ellos. Evidentemente, si no tenemos discernimiento, si no sabemos protegernos y tomar precauciones, pueden arrastrarnos hasta el infierno. Ellos saben como deben tentarnos con toda clase de cebos y, si nos doblegamos, si mordemos el anzuelo, entonces caemos en la red. Después, suavemente, nos llevan a nuestra perdición. Dios les ha dado ese poder, pero sólo pueden ejercerlo si somos débiles, si no permanecemos en la luz. Si nos negamos a dejarnos atraer en la dirección a la que quieren conducirnos y nos ponemos bajo la influencia de los espíritus luminosos, entonces nos alejamos de su influencia y dejan de tener ningún poder sobre nosotros.

Tenemos que aprender a valorar las posibilidades de nuestro mundo interno, pues es en nuestro mundo interno en el que estamos continuamente sumergidos. Este mundo nos pertenece, donde quiera que vayamos, lo llevamos con nosotros y podemos contar con él, mientras que el mundo externo siempre nos reserva la tribulación. Si nos damos cuenta que necesitamos andar nuestro verdadero camino es preciso saber que podemos encontrarlo en nosotros mismos. El problema es que no nos conocemos, no sabemos todo lo que poseemos, todos nuestros tesoros, y nuestro conocimiento se pierde irremediablemente en tesituras inertes, sin sentido y de vana erudición. Debemos trabajar para sentir y utilizar todos nuestros recursos.

Son raros los que poseen el conocimiento suficiente para mantenerse firmes, serenos y dueños de sí mismos en su propio mundo interior. Estas pocas personas son conscientes y obran adecuadamente y, por eso, viven la calma en sus mentes y la paz en sus corazones. Quien camina por esta vida disperso, perdido entre lo que hay dentro y lo que hay fuera, no está nunca dentro de sí mismo. Frívolo y superficial, estudia y aprende las costumbres de los famosos de la actualidad, escucha y participa de las habladurías de todos los corros, colecciona chismorreos, analiza, intriga y derriba, si puede, todo cuanto está por encima suyo. Cuando un individuo de estas características quiere entrar dentro de sí retrocede espantado y sale enseguida porque allí ni habita nadie ni hay nada. Es una habitación sin muebles, sin luz, sin comodidad y sin aire. Por eso sale precipitadamente en busca de diversiones y corre tras las apariencias y las sombras de un mundo hecho a su imagen y semejanza. Cuando alguien inferior quiere recogerse dentro de sí mismo se siente prisionero, le falta la respiración, se ahoga y sale de sí en busca de entretenimiento y consuelo. Pero luego tiene que confesar que después de las fiestas, las comidas y los placeres, la vida le parece aún más hueca y vacía, más llena de amargura y oscuridad. Es que el alma entera necesita encontrar su propio camino hacia sí misma.

Qué diferente es contemplar a la persona que dentro de sí misma encuentra todo lo que necesita. No hay nada más hermoso en el mundo que la vida de alguien realmente espiritual. Su corazón es una flor de pétalos tan variados como las virtudes que lo adornan, una flor perfumada por el soplo mismo de Dios que la balancea en un ambiente de libertad y de placer, como si la naturaleza se sintiera transplantada al paraíso terrenal. La sabiduría gobierna sus sentimientos, la inteligencia dirige la imaginación y ordena las impresiones recibidas. Esta es la maravilla de la persona justa y superior. Pero son muy pocas las almas que se dirigen sabiamente, y por eso son tan contadas las que disfrutan de la paz interior. El camino de la espiritualidad, por ser disciplinado y dar un valor adecuado a todas las cosas, siembra en el alma la semilla de la paz. Esta semilla es interior y nace por el orden y el equilibrio entre la mente y el corazón.

Ni la concha adherida a la roca se inquieta por el empuje del mar embravecido ni la hiedra enroscada en el tronco de un árbol se preocupa por el vendaval, aunque ella misma no pueda mantenerse en pie y tienda a arrastrarse por los suelos. Dios es la roca y el roble que sostiene las personas espirituales, pero quien que se aleja de Dios es como el sargazo que, sin raíces profundas, es llevado por los vaivenes de las olas y arrastrado de aquí para allá. El ser dueño de sí mismo no es otra cosa que “ser” conscientemente en todas las circunstancias y desarrollar todos movimientos del alma desde ese punto de luz que llamamos consciencia.

En nuestra vida no puede haber lucha ni contra las fuerzas del mal, ni contra el mundo, ni contra nuestra alma. Todo tiene su razón de ser en esta vida y sólo necesitamos ser conscientes y obrar de forma adecuada a cada situación. Pero para poder obrar en justicia nuestro interior debe ser equilibrio y orden. Y esta paz no la puede dar el mundo.

La espiritualidad consiste en ser consciente y obrar adecuadamente, y esto significa la unión de la totalidad del ser humano con Dios, desde aquello que se pueda llamar lo más interior e íntimo hasta lo más exterior. Es un respirar de Dios, un vivir en Él, con Él y para Él, porque nadie que posea un mínimo de inteligencia creerá que el camino de la espiritualidad consiste en un sistema de formas superficiales, un ceremonial y una justicia exclusivamente legal. Ser espiritual es amar a Dios más que a nuestros padres y hermanos, más que a nuestros bienes, posesiones y que a nosotros mismos; amarle con toda nuestra inteligencia, voluntad y corazón, y que este amor se materialice en las obras adecuadas que toda la Creación espera de nosotros. Todo acto fruto de la consciencia, al ser una exteriorización del amor interior, toma la forma de alguna virtud y acerca nuestra consciencia a Dios.

Vivir espiritualmente significa realizar acciones que son emprendidas por sí mismas, sin ningún otro interés, únicamente porque la consciencia, a través del conocimiento y del discernimiento, indica que son necesarias. También necesita que estas mismas acciones no busquen, ni siquiera indirectamente, el éxito, la ganancia o la utilidad.

Dios no se puede buscar, por la sencilla razón de que no se puede buscar lo que ya se tiene. Nuestro trabajo espiritual consiste en obrar siempre en justicia, y para ello necesitamos que Dios pueda surgir en nuestra consciencia. Una búsqueda de Dios es egoísta por sí misma, nos hace perder el sentido de la vida y todas las inmensas posibilidades que ésta nos ofrece.

Tampoco debemos buscar ni seguir un ideal para llegar a un final feliz, para alcanzar conseguir el objetivo que nos hemos propuesto. Si así lo hacemos el cumplimiento de toda nuestra vida dependerá de que alcancemos el objetivo o no. La búsqueda de algo indica que somos egoístas. Si buscamos algún fin condicionamos nuestras acciones y hace que éstas tengan sentido si conseguimos o no lo que buscamos. La búsqueda de algo nos convierte en unos explotadores. El primer plano lo toma nuestro interés y el segundo plano lo toman nuestras acciones, cuando en verdad, son las acciones que realizamos lo importante. Lo que verdaderamente tiene importancia y valor en nuestra vida son las acciones diarias y éstas no deben efectuarse, en absoluto, por el “objetivo final”. Ese “objetivo final”, si es que tienen alguno, sólo se podrá alcanzar por las acciones de cada día.

La acción que realizamos, aunque sea sencilla y cotidiana, debe llevar en sí misma todo el sentido de nuestra vida, y no la deberemos considerar como un escalón que tenemos que subir, sino que le tenemos que dar todo el valor que tiene un escalón sobre el que podemos edificar toda nuestra vida.

Fuente:http://www.proyectopv.org/1-verdad/teatroespiritual.htm

El teatro espiritual.


               
 
La espiritualidad es tan bella que muchas veces se la desea, como se hace con las virtudes, por el adorno que proporciona. Pero si a la espiritualidad le falta la expresión exterior de la virtud, que todos pueden ver y que tantos admiran, muchos se turban y desesperan, y está claro que con ello pierden la esencia de la misma espiritualidad. En realidad, y es doloroso tener que decirlo pero es así, los seres humanos no tenemos que sorprendernos de vernos, desde el momento en que nacemos, sometidos al ego y llenos de deseos.

En la “normalidad” de nuestra vida cotidiana no nos damos cuenta que la humanidad está enferma, pero por poco que reflexionemos veremos que cabe la posibilidad de vivir de una manera mucho más espiritual. Por desgracia, aunque nada es tan grande y tan noble como la espiritualidad nada es tan ridículo y tan bajo como la idea ignorante que se forman de ella muchos individuos que desean que se les tome por espirituales. La persona espiritual es lazo de unión y de paz en las familias, es amistad eterna y lleva en su interior la luz que ilumina el camino de la vida. La persona que es espiritual ama a Dios y es por completo enemiga de la superficialidad y de la frivolidad.

Hay cosas que parecen y otras que son. Distinguir perfectamente la apariencia de la esencia, la imagen de la moral, no es tarea fácil, pero sí provechosa. ¿Es posible diferenciar la crítica honesta de la vituperación maliciosa, la indignación de la ira, el desdén de la envidia? A estas actitudes las distingue únicamente la textura del alma, porque la acción es siempre mecánica y responde a una fuerza soberana que la anima. Así lo que en un ser humano íntegro es sana indignación, en el mezquino puede ser cólera impotente. Todo se reduce a un juego de intenciones.

Hay quien ofrece un serio espectáculo pretendiendo ser lo que no es. Condenándose a la hipocresía y a la mentira se enajena de sí mismo para entrar en un Universo ficticio, desconectado de su propia realidad y carente de toda consistencia. En el camino de la espiritualidad no es lícita la teatralidad ni la representación. Hay quienes se disfrazan y toman la máscara y las apariencias de la espiritualidad y del conocimiento, consiguiendo con este engaño pasar a los ojos del mundo por personas compasivas y santas. De esta forma descuidan sus deberes fundamentales y levantan un edificio sin cimientos. Pero no siempre hay hipocresía y malicia en estos amaños, pues frecuentemente nacen debido a la falta de inteligencia, a los desequilibrios emocionales y a un exceso de imaginación, todo ello mezclado con un deseo inmoderado de imitar a grandes “santos” o figuras espirituales. No ven estas personas que no es únicamente el hecho lo que verdaderamente importa, sino también el espíritu con que se realiza.

Una de las virtudes más dignas es la humildad. Algunas acciones realizadas por espíritus nobles con fines adecuados serían verdaderas locuras si las hiciéramos personas corrientes y, además, no animadas con el mismo espíritu. Es lamentable que algunos pretendan trazarse un método de vida como si vivieran en determinadas comunidades “religiosas” e imiten en todo a personas muy particulares y con formas de vida muy concretas.

La hipocresía religiosa es una falta muy grave. Este teatro espiritual, aún en aquellos casos en que se manifiesta inconscientemente y más bien con apariencias de mal hábito contraído que con deliberado ánimo de engañar, es algo inapropiado. La hipocresía espiritual es todo lo contrario de la sencillez. La afectación, la beatería ñoña, la tendencia a escandalizarse por cualquier nadería, el disimulo, y todo lo que suponga un formulismo hueco en la práctica de la espiritualidad, es inapropiado. Frente a esta duplicidad toda la severidad e inflexibilidad es poca. Nuestros pensamientos, sentimientos y actos deben ser siempre dignos de un espíritu noble y elevado. Ser una persona espiritual no consiste, ni mucho menos, en torcer el cuello, inclinar la cabeza y caminar afectadamente, sino que se fundamente en ser siempre conscientes y obrar de manera adecuada. Pocas cosas hay que hagan degenerar tanto la nobleza espiritual ni nada que haga tanto daño al camino de la Luz como el taimado disimulo. Las personas que se comportan con hipocresía se pierden en pensamientos maliciosos; para ellos la prudencia consiste en ocultar el propio corazón detrás de las maquinaciones y el pensamiento bajo el velo de las palabras engañosas. Esta es la prudencia que se enseña a los hombres y a las mujeres desde su juventud; se llama cortesía y educación a la perversidad del corazón, y se desprecia a aquellos que la ignoran. La persona espiritual es consciente, atenta y obra siempre de forma adecuada y justa. Pero el mundo deshonra esta sencillez del alma justa, y sus sabios llaman necedad a esta exquisita delicadeza de la virtud.

La hipocresía no puede aliarse con la espiritualidad. Muchos de los que se consideran espirituales poseen una prudencia extremadamente atenta y cuidadosa para las controversias, los honores, los rangos y para atesorar y, en definitiva, actúan movidos por deberes imaginarios, por un celo sofisticado y una cierta “espiritualidad” artificiosa. Bien lejos de ser sencillos, la mayor parte de las personas que se dicen espirituales no son sinceras, sino falsas y disimuladas con su prójimo, con ellas mismas y con Dios. El disimulo y la afectación son vistos como una equivocación por todos los corazones nobles, porque tanto en el interior como en el exterior debe resplandecer en las personas la sinceridad. La espiritualidad debe ser inocente y franca, porque el camino espiritual es recto, de ninguna manera indefinido ni torcido. Por esta falta de franqueza y de naturalidad, por este amaneramiento, muchos que se dicen espirituales inspiran desconfianza, aunque no estén desprovistos de cierta virtud. La inocencia, la franqueza, la rectitud y la lealtad inteligente, en nada se oponen a la prudencia, sin la cual la virtud misma se convierte en vicio y se hace ridícula.

Para que todos nuestros pensamientos, sentimientos y actos estén realizados en Dios y con Dios, es necesario que no prescindamos nunca de la consciencia, del discernimiento, de la razón y del sentido común. Somos seres racionales y hay oscuridad e ignorancia en todo lo que se hace sin cabeza. En el camino espiritual todo es luz e inteligencia. Por eso resulta asombroso ver cómo pueden llamarse “maestros” o “guías” los que ni tan sólo han llegado al primer curso en prudencia y conocimiento puramente humanos.

Todas las cosas grandes tienen su origen en las cosas pequeñas de la misma forma que los granitos de arena forman la enorme extensión de los desiertos. En moral no se concibe la grandeza sin una humildad profundamente sentida. La espiritualidad se alimenta de pequeños actos, y cuanto más profundizamos en la espiritualidad más valor les damos a los pequeños actos y más fácilmente sacamos a la luz el móvil y el objeto verdadero de tales actos.

La espiritualidad no debe estar construida con actos heroicos ni con trabajos de gran envergadura. No se tiene que confundir la más elevada espiritualidad ni con prácticas exteriores ni con ejercicios interiores. La espiritualidad se fundamenta en ser conscientes y en obrar de forma adecuada. Ella hace a todas las personas humildes y pequeñas en los brazos de Dios a la vez que grandes y magnánimas para realizar lo que se debe hacer. Sólo la espiritualidad otorga sencillez y humildad, aunque hayan individuos que se digan a sí mismos espirituales y estén llenos de afectación y de deseos de exhibición.

Saber tratar los caprichos, las acciones y las maneras descorteses del prójimo, la renuncia a nuestras oscuras inclinaciones, la tarea que realizamos para vencer nuestras aversiones, el conocimiento de nuestras imperfecciones, el trabajo constante para mantener nuestra alma en un estado constante de limpieza y el amor hacia nuestra propia equivocación son grandes y bellas virtudes si contemplamos la vida con consciencia y con amor, aunque el hinchado orgullo de la humanidad no lo crea así.

Devoción sí, pero fariseísmo no. La espiritualidad es un asunto de dentro y de fuera, y no se debe que olvidar la importancia que tienen los dos aspectos. Hacer de nuestros actos el objetivo de la vida o hacerlo de nuestra vida interior señala inmadurez espiritual y es un indicio de un excesivo amor propio. Muchos parecen espirituales por la forma exterior que presentan, parecen rebosar humildad y sabiduría, pero en realidad no viven espiritualmente. Cuando el camino espiritual se desequilibra porque se da más importancia a un aspecto que a otro se convierte en una práctica equivocada y puramente humana que es preciso tratar de forma inteligente y firme.

Estas personas aparentemente espirituales ofenden más a Dios con el corazón, con su disposición interior, que con sus obras. Después de haber abandonado ciertas costumbres groseras adquieren otras maliciosamente refinadas con lo que sus diferentes egos se fortalecen en su interior. Empapados de conocimiento erudito aparecen por fuera como modelos de perfección espiritual. Pero suelen ser muy impresionables y muy celosos de su reputación espiritual, de modo que sus impurezas son más intensas que en otras personas que parecen menos espirituales. No es raro que la vanidad y el orgullo espiritual se escondan en el interior de quienes menos sospechamos y en la ceniza que queda de los antiguos egos.

La grandeza se encuentra en ser conscientes y obrar adecuadamente en la humildad de la vida cotidiana. Pero las acciones que se realizan en ella deben tener como fin obrar en justicia, cumplir lo que se debe hacer, sin tener ningún otro motivo egoísta que acompañe a la acción. Si no se obra de una manera limpia la vida se reduce a un absurdo, la podríamos comparar entonces a árboles en flor que no llegan a dar fruto.

En religión, en política y en la apreciación de los valores en cualquier orden, los seres humanos difícilmente respetamos los límites que pone y señala la sabiduría. Nos comportamos como un mal jinete que con dificultades guarda el equilibrio y se mantiene sobre la silla. De la misma manera que rompemos casi todo lo que tocamos y desafinamos en tantas cosas, al recorrer el camino de Dios continuamente hacemos lo mismo. El camino espiritual lo recorremos personas que ignoramos los valores eternos y nos encontramos poco evolucionados. Y, no importa cual sea nuestra categoría o distinción social, las personas poco evolucionadas nos equivocamos continuamente.

En su ignorancia, quienes son ambiciosos sufren en su ansia de perfección absoluta. Pero la perfección no es más que un sueño dorado que no es de esta vida. Debemos usar el discernimiento y comprender la sana filosofía que nos dice que en toda creencia hay siempre de más y de menos, y que no todas las prácticas espirituales convienen a todos. Entre los individuos simples que tienen anhelos de perfeccionamiento existe una glotonería espiritual que multiplica hasta el exceso las prácticas. Esta avidez les impide tener en cuenta que siempre existe una diferencia entre las personas evolucionadas y las que no lo están, y esto hace que no las seleccionen ecuánimemente.

El invitado que asiste a una gran fiesta y ve ante sus ojos la variedad de alimentos y licores, sólo come y bebe lo que cree conveniente, sin criticar lo que comen y beben el resto de convidados ni murmurar sobre la esplendidez de quien los invita. Invitadas todas las almas al banquete espiritual, cada una debe escoger el camino que se ajuste a su forma de ser. Sin murmurar ni criticar lo que hagan otros, sabiendo que si nos entregamos a gran número de prácticas, de devociones y de obligaciones, se amortigua el espíritu de vida, se apaga el ánimo y se cae en una especie de avaricia espiritual en la que se amasa todo con la misma intención de quien se quiere enriquecer pronto. La humanidad no se da cuenta que la perfección no consiste sólo en las acciones que se realizan, sino también en la disposición interior del espíritu. Y es que todos los seres humanos, sin excepción, somos unos niños grandes que tenemos que trabajar para alcanzar la madurez, y sólo se llega a la mayoría de edad espiritual cuando el alma prácticamente ya es toda luz.

Cuanto más se avanza por el camino espiritual menos fórmulas se necesitan, por eso las almas evolucionadas no se apoyan en reglas, normas ni doctrinas, sino que son por completo libres. Y esto parece ser difícil de comprender, sobre todo a quienes a duras penas pueden alcanzar un ápice de luz.

La más elevada práctica espiritual consiste en ser conscientes y en obrar de forma justa y adecuada en todo. Pero el ser humano normalmente necesita de otras prácticas menos perfectas con el fin de prepararse. Aquí es muy necesaria la virtud de la templanza y de la moderación si se quieren evitar los desvaríos, pues puede haber mucha vanidad y vana complacencia en el culto que se tributa a los ejercicios prácticos, a las imágenes y a los objetos. La persona que es verdaderamente espiritual no coloca su devoción, su fe ni su fervor en las cosas visibles ni en las prácticas y no necesita ningún objeto o imagen. Pero hay quienes parecen niños que tienen necesidad de juguetes.

Si un arquitecto se olvidara de la solidez y de la buena distribución de una edificación, y pusiera toda su atención en los adornos que dan belleza a los edificios, podríamos decir, acertadamente, que tal arquitecto se confunde y da más importancia a lo secundario que a lo principal. Nadie puede negar que los arabescos, los estucados y las cornisas tienen su valor, pero también es cierto que estos adornos dañarían más que aprovecharían, por ejemplo, al levantar casas económicas. En los asuntos del espíritu es incalculable el daño que hace la ignorancia del orden de los valores pues, aunque todo lo que existe tiene su valor, debemos aprender a discernir lo esencial de lo secundario y lo mejor de lo bueno.

El plano que no perciben directamente los sentidos comunes y el mundo que normalmente se percibe brotan de la misma fuente, y en vez de enfrentarlos pensando en que algo es material o es espiritual es preferible pensar que todo proviene de Dios, que todo es Dios y que vivimos en Él, aunque debamos ordenar todas las cosas según su valor e importancia. La filosofía, la historia, los noticieros, la política, la economía, la bolsa, las nobles rivalidades entre pueblos, la vida social, la radio, la televisión, el cine, el teatro, los deportes, etc. no son cosas de las cuales una persona espiritual deba apartar siempre los ojos con horror y con asco. El iniciado en el camino sabe que la espiritualidad más elevada consiste en ser plenamente consciente y obrar adecuadamente en todas las circunstancias de la vida, y que el marco personal en el que se desenvuelve no es más que el escenario que le brinda la oportunidad de aprender a ser espiritual.

Los seres humanos podemos bien poco por nosotros mismos. Cuando tiramos una piedra sólo alcanza ésta unos pocos metros y al momento cae al suelo, donde antes estaba esperando que alguien la pisara. Pero si es la mano de Dios, la misma que esparce las estrellas por el firmamento, la que tira la piedra, ya no hay quien la haga caer ni la desvíe de su órbita. De la misma manera, cuando la gracia divina se derrama sobre una persona, llenándola gratuitamente con dones naturales y sobrenaturales, con consuelos y con caricias, no sólo la reviste de luz y de claridad sino que la enciende con un fuego purificador y la baña de consuelo, de paz y de belleza. La empuja a amar y a hacer el bien. Dios mismo la impulsa y se vale de ella como instrumento para aplastar la maldad con la fuerza del bien.

En este profundo estado de amor y de conocimiento, el ser humano es feliz y hace felices a cuantos le rodean. Es un apoyo seguro para los que vacilan en sus caminos inciertos, es luz para los que caminan en las sombras de la ignorancia y de la duda y es fundamento para los que caminan por el sendero de la espiritualidad.

Es un espectáculo bellísimo ver a una persona espiritualmente desarrollada. La conversación y el trato con ella no cansa nunca, al contrario, produce gozo y alegría. Dueña de su espíritu y de su voluntad, se mueve en una atmósfera de serenidad contra la que nada pueden hacer las necesidades físicas. Su consciencia se baña por completo en un océano de luz divina, su voluntad está definitivamente orientada hacia la bondad absoluta, su corazón se mueve por un solo amor y todo su ser se goza en Dios, en una paz tan completa que ya no puede vivirse nada mejor. Cuando se ha gustado una vez este bienestar interior todo otro placer se ensombrece, se vuelve pequeño y de ningún valor.

Pero por sublime que sea la imagen que presenta una persona espiritual esparciendo a su alrededor la felicidad interior que le inunda, es más hermoso verla luchando a brazo partido contra la adversidad que le asedia por todas partes. La vida de estas personas también está llena de trabajos, de dificultades y de tentaciones. Las contradicciones, las tristezas y las responsabilidades, también decoran la vida de estas sublimes personas. Pero el consuelo de la sabiduría les da aliento y dulzura.

lunes, 25 de febrero de 2013

"Arte" Sumerio/Annunaki

 Comparto una serie de fotos donde se muestran  "Arte" Sumerio/Annunaki en comparación con "Arte" hecho y construido por otras Civilizaciones ubicados a miles de kilómetros de distancia, y según la Historia conocida, sin ninguna relación ni interacción entre ellas...

"Arte" Sumerio/Annunaki-imagen-1.jpg

En la fotografía de arriba podemos comparar 3 construcciones de México, Indonesia y de Egipto; podemos ver la gran similitud de estas construcciones, personas con una misma visión? o con la misma sabiduría?

Mismas estructuras, con disposiciones similares y números casi idénticos en cuanto al diseño de estas estructuras, tan apartadas entre sí en el mundo. Mismos pórticos y casi las mismas cabezas decorativas. ¿ Acaso no son pruebas de un origen común del ser humano, mucho mas antiguo del que se cree actualmente?

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La fotografía de arriba es una comparación entre una representación de la diosa Isis (izquierda) con una representación encontrada en la mitológica biblioteca de Tayos en Ecuador, misma cueva donde se hizo una investigación donde participo el mismísimo Neil Amstrong. ¿No es acaso una prueba de la conexión transoceánica precolombina que los arqueólogos modernos no están dispuestos a aceptar?

"Arte" Sumerio/Annunaki-imagen3.jpg



En la fotografía superior podemos ver una comparación entre las conocidas estatuas de la isla de Pascua, con unas estatuas de Turquia.

La similitud no sólo resalta a simple vista en el rostro sino también en las posiciones de sus manos.

"Arte" Sumerio/Annunaki-imagen4.jpg

Aquí se muestra dos construcciones de representación a la glándula pineal, gran conocimiento del mundo antiguo, que se encuentra perdido el día de hoy….

"Arte" Sumerio/Annunaki-imagen5.jpg



Esta es la fotografía de las momias del pueblo wari, uno de los múltiples pueblos preincaicos que habitaron la zona que ahora se conoce como Lima en Perú. Fueron directamente extraídas de una pirámide portando las mascaras de ojos azules que ven en la fotografía. Además de la momia envuelta en 6 capas de lana, se encontraron agujas y otros materiales textiles.

Lo curioso de esto es que este mismo tipo de ritual se daba en la civilización sumeria, siendo los ojos azules el distintivo clave de los aristocratas y poderosos, ya que este color de ojos representaba a los dioses mismos.

La nobleza sumeria antigua era de ojos azules y en el caso de los hombres, barbados, así como muchos de los bustos recobrados por arqueólogos lo muestran.

Fotografías curiosas que dan mucho de que hablar….

¿Cómo y por qué hacian las cosas casi iguales si ni tan siquiera sabian unos de otros....?

Fuente:http://www.mexicoarmado.com/temas-generales-y-humor/192844-arte-sumerio-annunaki.html