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domingo, 28 de diciembre de 2014

Los Tres Santos Reidores: relato sobre la risa, la vida y la muerte

“La risa es una fuerza tan transformadora
que nada más es necesario.
Si cambias tu tristeza por celebración,
entonces también serás capaz
de cambiar tu muerte por resurrección”
Los Tres Santos Reidores
Un día no reído es un día no vivido” nos explicaba la experta en el poder de la risa Katy García. Pero más allá de la serotonina y los beneficios sobre la salud, Mónica Álvarez nos envía a El Lector Alternativo Opina un bello relato sobre el significado profundo de reírse que ella utilizaba en sus cursos de Risoterapia.
Los Tres Santos Reidores” es un texto sobre la risa, la vida y la muerte: “un arte que aprender mientras haya tiempo”…
Este es el relato:
Me han contado una historia sobre tres místicos hindúes.  Nadie conoce sus nombres.  Se los conocía sólo como Los Tres Santos Reidores, porque nunca hacían ninguna otra cosa, solamente reían.  Solían ir de una ciudad a otra, pararse en el mercado y largarse una buena carcajada visceral.
Estas tres personas eran realmente hermosas, riendo y con sus vientres agitándose.  Era como un contagio, todo el mercado comenzaba a reír…  Durante unos pocos segundos un nuevo mundo se abría.
Viajaban por toda India sólo ayudando a que la gente se riera.  Gente triste, gente enojada, gente codiciosa, gente celosa:  todos comenzaban a reír con ellos.  Y mucha gente captó la clave:  podemos transformarnos.
Sucedió entonces, en un pueblo, que falleció uno de los tres.  Los pobladores dijeron:  “Ahora habrá problemas.  Su amigo ha muerto y deben llorarlo“, pero los dos estaban bailando, riendo y celebrando la muerte.
La gente del pueblo dijo:  “Esto es demasiado.  Estos no son modales. Cuando muere un hombre es profano reír y bailar“.
Entonces, los dos hombres dijeron:
“No saben lo que ha sucedido. Nosotros pensábamos quién de los tres moriría primero.  Este hombre ha ganado, estamos derrotados.  Nos reímos con él toda la vida ¿cómo podríamos despedirlo de otra manera?  Debemos reír, debemos disfrutar, debemos celebrar. Esta es la única despedida posible para un hombre que ha reído toda su vida.  Y si no reímos, él se reirá de nosotros y pensará:  ¡Tontos!  ¿De modo que de nuevo han caído en la trampa?. No pensamos que esté muerto.  ¿Cómo puede morir la risa, cómo puede morir la vida?
Luego debían incinerar el cuerpo y la gente del pueblo dijo:  “Lo bañaremos como lo prescribe el ritual”.  Pero aquellos dos amigos dijeron:
“No, nuestro amigo ha dicho que no hagamos ningún ritual y no cambiemos su ropa ni lo bañemos.  Sólo que lo pongamos como está en la pira crematoria; por lo tanto, tenemos que seguir sus instrucciones”.
Y entonces, de pronto, sucedió algo muy importante.
Cuando el cuerpo fue colocado sobre la pira, ese anciano hombre hizo su último truco.  Había escondido muchos fuegos de artificio debajo de sus ropas y repentinamente hubo ¡diwali!
Entonces el pueblo entero comenzó a bailar.
No era la muerte, era la nueva vida, una resurrección.
Toda muerte abre una nueva puerta.  Si cambias tu tristeza por celebración, entonces tú también serás capaz de cambiar tu muerte por resurrección.
Aprende este arte mientras haya tiempo.

Fuente: http://www.elblogalternativo.com/2009/09/21/los-tres-santos-reidores-relato-sobre-la-risa-la-vida-y-la-muerte/ 

sábado, 25 de enero de 2014

ORAD SIN CESAR



DICE SAN PABLO: “ORAR SIN CESAR”
¿QUÉ ES ESO?

SI NO TIENES TIEMPO PARA LA ORACIÓN, EL TRATAMIENTO Y LA MEDITACIÓN, O SEA, QUE SI NO TIENES TIEMPO PARA DEDICARTE A DIOS, ES PORQUE TODO TU TIEMPO ESTARÁ OCUPADO CON PROBLEMAS Y ENFERMEDADES.

Esta es una manera sutil de decirte que todo el tiempo que le dediques a lo espiritual lo pasarás libre de todo lo que hoy te preocupa.
San Pablo dice en su primera epístola a los Tesalonicences: “Orad sin cesar”. Nosotros sabemos que él no quiso decir con esto que pasáramos la vida de rodillas y pasando el rosario. Nosotros sabemos que todo pensamiento, toda emoción, toda palabra que pronunciamos equivalen a las plegarias más sinceras; y que es el temor mental que mantenemos, lo que determina el carácter, malo o bueno, de lo que nos sucede. Todo el día y todos los días estamos orando. ¿Cómo? En mal o en bien.
Orad sin cesar significa que mantengamos nuestra mente y nuestra alma vibrando en plano alto. Ya ustedes todos saben que el positivo es de alta vibración. Que la Verdad espiritual es de altísima. Que pensar el Bien es de la misma altísima vibración. Que la sonrisa, el canto, la alabanza y dar gracias con e sentido común, la calma en lugar de la nerviosidad, la caridad en lugar de la crítica, todas son expresiones de amor puro, y este es le estado de alta vibración que equivale a la más potente oración que se pueda hacer. Mantenerse en paz, contento y ecuánime, es orar sin cesar.
Ahora les diré el versículo completo de San Pablo. Dice así: “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. En todo dad gracias a Dios; porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros”. ¿No es asombroso cómo pudo ese gran metafísico que fue Pablo de Tarso resumir en tan pocas frases, íntegra la técnica de la oración científica? Es la ciencia de la vida en una cápsula: Estad siempre gozosos, orad sin cesar, en todo dad gracias a Dios, porque esa es la voluntad de Dios para vosotros. No se puede agregar una sola palabra más, después que se conocen los “por qué” de estas recomendaciones. Yo he resumido aún más la enseñanza, sin que esto signifique que me quiero hacer aparecer más grande que Pablo de Tarso! No, pero una vez que ustedes han absorbido la Verdad detrás de la apariencia, yo les digo que basta con recordar las dos frases: “Estén siempre gozosos y en todo den gracias a Dios”, así es que ya todos ustedes saben lo que quiere decir: “Orad sin cesar”.
Voy a darles unos ejemplos sencillos y prácticos que si los adoptan tendrán la seguridad de estar orando sin cesar:

El primero es el saludo
1- El verbo saludar quiere decir “salud dar”, o dar salud. ¿Quieren ustedes algo más generoso, más desinteresado y más noble que el darle salud al amigo y al familiar, al verlo? Pero el saludo ha perdido todo su significado con la constumbre y la rutina. Se hace sólo como gesto de cortesía, por cumplir con la buena educación, o, si se saluda a algún conocido por la calle, es un signo de mero reconocimiento. El metafísico procede distinto. Hace una de dos cosas. O bien le pone intención al saludo, y junto con la sonrisa y el gesto piensa: “TE DOY SALUD”, o dice mentalmente: “SALUDO A TU CRISTO INTERIOR”, y no se limita únicamente a los amigos y los familiares. Se lo brinda a toda persona a quien se dirija, al chofer de taxi que lo conduce, a la vendedora en la tienda, a la foto que mira de paso en el periódico, al repartidor, al cobrador, al cajero del Banco, y muy en especial a los lisiados y a los pordioseros que encuentra a su paso por la calle. Estas insignificancias son dardos cargados de vibraciones de luz potente que le hacen más bien a quien los recibe, que la moneda casual, si es un pobre, o al pasar indiferente si es un conocido. Además, se devuelve en salud y amor. Lo comprobarán ustedes al ver la atracción que ejercen y en la buena acogida que les muestran en todas partes. Ya nunca más tendrán quejas de cómo han sido tratados por todos aquellos a quienes contacten, y les sorprenderán los elogios con que serán descritos; y es porque la buena voluntad tiene un imán irresistible.
NO BENDIGAN A TODO EL QUE VEAN. Jamás bendigan a los pasantes ni al vulgo. La bendición acumula aquello que es bendecido, y no es prueba de amor ni de sabiduría bendecir los efectos, pues se estará aumentando y engrandeciendo también el cúmulo de errores, y de acuerdo con la ley del bumerang, estos correrán hacia aquel que les dan tan bella acogida, produciéndose una gran confusión mental. Hay que bendecir la verdad, el Hijo de Dios, o el Cristo interior (si es que te gusta más este término) cualquiera que sea la imagen del Ser perfecto que tú concibas, invócalo cuando se te ofrezca la ocasión; es el mismo tuyo que estás mirando en un espejo. Dios y el Hijo son uno mismo.
Si te es más fácil pensar que cada átomo de lo que estás viendo es sustancia divina, piénsalo así. Acepta tu propia inspiración. Es la tuya, la que te conviene; la que te ofrece tu Dios.
Dar salud, al saludar, es más que desear buen comportamiento para el cuerpo. Esto no sería sino dirigirse a los efectos. Se refiere a la salud espiritual, o sea, que es bendecir (o decir el Bien) a la mente y al alma; es desearle luz y Verdad al prójimo. Es ayudar a limpiar los errores del mundo. El mundo se encuentra mejor porque tú estás en él. “Buenos días, buenas tardes, buenas noches, gracias”, dicho con la intención que encierra (y que ha perdido de vista en el mundo), es ir repartiendo el Bien y la Gracia. Estas fluyen hasta donde termina el ciclo respectivo y refluyen multiplicadas hacia donde salieron, sea hacia ti.

Segunda forma de orar sin cesar
Todos los días tienes cosas que hacer, deberes que cumplir, algunos te molestan, te fastidian, te son duros; otros son meras rutinas, otros te gustan, te son placenteros o interesantes, como sentarte a leer el periódico o asistir a una fiesta, etc. Dedícalos. Tanto los agradables como los desagradables. Antes de comenzar di: “DEDICO ESTO AL BIEN”, y si se te olvida hacerlo porque no has hecho aún la costumbre, y lo llegas a recordar cuando ya has comenzado y vas por la mitad, dedícalo de todas maneras.

Te sorprenderá ver cómo los quehaceres pesados se te vuelven tan livianos que no los sientes: los gastos te serán verdaderos encantos; y lo más grande es que todas aquellas personas que están haciendo lo mismo que tú, en lugares distintos a ti, y que tú ni siquiera conoces, se benefician con las ondas de bondad que les estás enviando. Les haces la carga liviana, les comunicas tu buen humor, y este bien te bendice a ti.

Tercera forma de orar sin cesar
De noche cuando te acuestes a dormir, que sea tu último pensamiento: “PERDONO A TODO EL QUE NECESITE MI PERDÓN, Y A MÍ MISMO. Y AUNQUE SÉ QUE EN EL PLANO ESPIRITUAL NO EXISTE NADA QUE PERDONAR, PERDONO PORQUE ASÍ TRANSFORMO LA IDEA DEL QUE CREE HACERME MAL: “INVITO A MIS GUÍAS INVISIBLES A UTILIZAR MI SUEÑO PARA YO HACER EL BIEN DONDE SEA OPORTUNO. GRACIAS PADRE”.
Sería muy extraño que no te durmieras al instante, pues los guías agradecen tu buena voluntad de ayudar, te cubren con vibraciones de paz y dulzura hasta que estés profundamente dormido. El cuerpo astral se sale al estar dormido del cuerpo material, y a veces viaja a largas distancias. El subconsciente lo cuida extremosamente y al iniciarse el menor peligro, el menor ruido, lo atrae hacia su materia a gran velocidad.
Esos sueños que se tienen a veces, de que se está cayendo verticalmente, ocurren siempre en el último instante antes de despertar, y son cuando el cuerpo astral está regresando a su materia. No se tarda ni segundos. No hay que alarmarse. Tampoco te ha costado nada la ayuda que has ofrecido y que los guías han aprovechado. SI SE RECUERDA HABER SOÑADO, Y EL SUEÑO ES COORDINADO Y MUY CLARO, HAY QUE ESCRIBIRLO AL DESPERTAR. Más tarde se olvidarán los detalles y es importante no perderlos porque la mayoría de las veces contienen mensajes del Maestro.
¿Has visto cómo se puede orar sin cesar y sin que interrumpa nada nuestra vida diaria? ¿Has visto cómo aprovechar todo lo que hasta ahora habías estado desperdiciando? el espíritu de la Verdad se encargará de instruirte; y aunque no acostumbro sugerir algo que contenga la más remota amenaza, es mi deber advertir que la frase aquella: “SON MUCHOS LOS LLAMADOS Y POCOS LOS ELEGIDOS” se refiere a aquellos que, teniendo la gran fortuna de encontrarse con la oportunidad de aprender la Verdad; de recortar el largo recorrido de su evolución; y que por descuido, o por preferir cosas de menor valor que el adelanto espiritual, desprecian este esfuerzo y no vuelven, son los llamados que no han sido elegidos”. No es por favoritismo que no han sido elegidos, ya que en el espíritu todos son herederos del Reino. Es porque, como dice la parábola del sembrador: “La semilla que cae sobre la roca son los que cuando oyen, reciben la palabra con gozo, pero éstos no tienen raíces, los cuales por algún tiempo creen, y en tiempo de tentación se apartan”.
Cuando se deja perder la semilla, se pasan muchas vidas antes de que se vuelva a presentar la oportunidad; y cerramos con la frase de mi Maestro: “Si no encuentras tiempo que dedicarle a Dios, es porque todo tu tiempo estará dedicado a problemas y enfermedades”.
(extraido del libro "Metafisica 4 en 1" de Conny Mendez)
Fuente:http://delcieloalahumanidad.blogspot.com.es/2011/07/orad-sin-cesar.html

viernes, 6 de diciembre de 2013

Sanar la relación con la madre y liberar la energía femenina

La relación con la madre es la más significativa en nuestra vida, la base sobre la que se construyen todas las demás relaciones.
Con la madre fuimos uno cuando estuvimos en su vientre y luego seguimos íntimamente unidos a ella durante la lactancia. El vínculo con la madre es fundamental para la supervivencia. El niño, la niña, se miran literalmente en la madre, se ven en ella como si fuera un espejo. La madre representa al mundo en su totalidad y lo que de él proviene.
Para la mujer, representa la referencia del modelo femenino que puede reproducir o rechazar, la forma de ser mujer, de vivir la femineidad y de ser madre. Para el hombre va a representar el modelo de mujer por el que se va a sentir atraído o va a rechazar, es decir, que condicionará su elección de pareja y la relación con ella, y mientras no madure, seguirá siendo hijo… de su mujer.
En todo proceso terapéutico es fundamental explorar la relación con la madre, con el padre también por supuesto, pero la madre es la que nutre, la que se ocupaba de las necesidades del niño o de la niña, la que daba sostén. Si estuvo presente cuando se la necesitaba, si satisfizo sus necesidades afectivas o si eran ignoradas, si veía a su hijo o a su hija por sí mismos y no como una prolongación suya o una carga.
Todos albergamos en nuestro interior un niño herido que no fue amado incondicionalmente, que necesitó protegerse del dolor por ser demasiado vulnerable. Congelamos muchos de nuestros sentimientos y nos construimos una coraza defensiva para no sentir que no éramos amados como necesitábamos. Para sanar esa herida es necesario tomar contacto con el niño interior, ver dónde y de qué manera fue herido, localizar ese dolor física y emocionalmente a fin de liberar la energía bloqueada.
Conectar con el dolor, la rabia, la culpabilidad, la impotencia, la tristeza, reconocerlo, aceptarlo y de esta manera, empezar a sanar. Al reconocer al niño interior, al tomar conciencia de su vulnerabilidad pueden surgir sentimientos de soledad, vergüenza, carencia, sentirse rechazado en ciertos momentos. Hemos de darle voz, dejar que llore, que exprese sus miedos y necesidades, y también sus partes positivas, los sueños, deseos, intuiciones y creatividad, y abrazarlo todo literalmente.
Hay niños buenos, niños obedientes, reprimidos, asustados, niños que tratan de agradar a su madre, niños que intentan ser perfectos, que niegan sus necesidades, niños que se refugian en la mente y niños que viven en el mundo de Disney para evitar sentir, hay niños rebeldes e insolentes que buscan llamar la atención que no reciben.
Las heridas del niño y de la niña pueden ser por sobreprotección, por exceso de valoración y halago, por abandono, manipulación, comparación, miedo, rechazo, autoritarismo, exigencia, engaño, desconexión, abusos...
Ahora bien, y este es el mensaje que quiero trasmitir, las madres tienen también sus propias heridas y carencias de infancia, sus condicionamientos y limitaciones, sus dificultades para amar incondicionalmente y sostener al niño si ella misma no aprendió a sostenerse y valorarse. Una empieza a darse cuenta de la complejidad de la maternidad cuando es madre, o al cabo del tiempo, al reconocer su parte femenina.
Muchas veces se actúa con los hijos justo al contrario de lo que se recibió… y también esto es perjudicial. Necesitamos en primer lugar reconocer nuestras heridas, ocuparnos de ellas y sanarlas, y eso lleva un tiempo. Y también necesitamos perdonar a nuestra madre por lo que hizo o dejó de hacer, perdonar el daño que nos causó sus miedos, su ansiedad, su perfeccionismo, su autoexigencia, su necesidad de quedar bien, el abandono de sus propias necesidades por satisfacer la de otros. Perdonar su victimismo, su tristeza, su actitud depresiva, su dolor no resuelto del pasado, lo que supuso para ella la falta de amor y comprensión de nuestro padre, sus propias carencias de infancia, tal vez la falta de madre o de padre y otros condicionamientos…
Ser capaces de ver el niño herido también en nuestra madre, sus propias heridas de infancia, lo que nos lleva a ser compasivos y aceptarla por completo, más allá de sus errores y limitaciones. Reconocer el bagaje familiar y la transmisión del linaje y comprender que no puede ofrecernos nuestra madre aquello que no tiene, que no le enseñaron o que no sabe cómo hacerlo. Antes o después, y cuanto antes mejor, llega el momento en el que hemos de perdonar, agradecer y valorar lo que nuestra madre ha hecho por nosotros. Tomar lo que de ella proviene como un legado, el que nos corresponde, el que pudo darnos, los fallos y también sus dones.
Cuando lo hacemos nos sentimos plenos y caminamos sobre la Tierra bendecidos y merecedores de todo lo bueno. Cuando no aceptamos, rechazamos lo que ella nos dio, estamos negando y rechazando nuestros orígenes, y eso es negarnos a nosotros mismos, lo que nos confunde y nos llena de dolor. Por un tiempo la rabia y el resentimiento pueden darnos una falsa fuerza, como una especie de arrogancia de creernos mejores que ella. Cuando uno no acepta a su madre no puede amarse ni aceptarse a sí mismo. Aceptarlo todo como fue porque, esa fue nuestra experiencia, ese fue el aprendizaje familiar, lo que nos ha hecho ser lo que somos, nuestro legado completo. Honrarla y aceptarla como es nos conduce a la paz y a la reconciliación.
madre y bebé
Más allá del dolor de nuestro niño herido también está el dolor de nuestra madre y el dolor que nosotros hemos añadido al rechazarla y juzgarla en ocasiones. Un hijo sólo puede estar en paz consigo mismo si se encuentra en paz con los padres, lo que significa que los acepta y los reconoce como son. No es posible decir: «esto lo tomo» y «esto lo rechazo». Aceptar a los progenitores como son es un proceso curativo en sí mismo, el alma de la persona siente alivio y levedad.
Quien rechaza a sus padres se rechaza a sí mismo. Cuando un hijo reconoce y honra a sus padres, se acepta íntegramente y se siente completo y en plenitud. Agradece a la vida por un destino que te pertenece y te sonríe.
Tus padres te proporcionan la fuerza de la Tierra y la conexión con el Cielo que necesitas para hacer realidad tus sueños, para experimentar aquí donde ahora estás.
Semillas Solares.

lunes, 19 de agosto de 2013

¿Qué es exactamente el desapego?, por Melody Beattie


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Primero, aclaremos lo que no es el desapego. El desapego no es un alejamiento frío, hostil; no es una aceptación resignada y desesperante de todo aquello que la vida y la gente nos tire en el camino; no es una manera robótica de ir por la vida, absortos, y totalmente indiferentes a la gente y a los problemas; no es una actitud de inocente dicha infantil; ni un desentendimiento de lo que son nuestras verdaderas responsabilidades hacia nosotros mismos y hacia los demás; ni una ruptura en nuestras relaciones. Tampoco es que retiremos nuestro amor y nuestra solicitud, aunque a veces estas formas de desapegarnos pueden ser las mejores a seguir, por el momento.
De una manera ideal, desapegarnos es liberarnos o apartarnos de una persona o de un problema con amor. Mental, emocional y a veces físicamente nos desembarazamos de nuestro involucramiento insano ( y a menudo doloroso ) con la vida y responsabilidades de otra persona, y de los problemas que no podemos resolver, de acuerdo con un manual titulado Desapego que ha circulado durante muchos años en los grupos Al-Anón
El desapego se basa en las premisas de que cada persona es responsable de sí misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponde solucionar, y que preocuparnos no nos sirve de nada. Adoptamos una política de no meter las manos en las responsabilidades de otras personas y en vez de ello, de atender a las nuestras.
Si la gente se ha fabricado desastres a sí misma, le permitimos enfrentar las consecuencias. Le permitimos a la gente ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar.
Y nos damos a nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra propia vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar.
Luego dejamos de tratar de cambiar aquello que no podemos. Hacemos lo que podemos para resolver un problema, y luego dejamos de hacernos la vida de cuadritos.
Si no podemos solucionar un problema después de intentarlo seriamente, aprendemos a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratamos de vivir felices, concentrándonos heroicamente en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiéndonos agradecidos por ello. Aprendemos la mágica lección de que sacarle el máximo provecho a lo que tenemos multiplica lo bueno en nuestras vidas.
El desapego implica – ” vivir el momento presente” – vivir en el aquí y en el ahora -. Permitimos que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciamos a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro. Sacamos el mayor provecho a cada día.
El desapego también implica aceptar la realidad, los hechos. Requiere fe en nosotros mismos, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo.
Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos.
Confiamos en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confiamos en que Alguien más grande que nosotros sabe, ha ordenado y se preocupa de lo que está sucediendo. Entendemos que este Alguien puede hacer mucho más por resolver el problema que nosotros. De modo que tratamos de no estorbar su camino y dejar que Él lo haga.
A su tiempo, sabremos que todo está bien porque vemos cómo las cosas más extrañas ( y a veces , las más dolorosas ) se solucionan de la mejor manera y en beneficio de todos.
Judi Hollis escribió acerca del desapego en una parte de su libro La obesidad es un problema familiar. Ahí ella describe el desapego como “una saludable neutralidad”.
Desapegarnos no quiere decir que nada nos importe:
Significa que aprendemos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos sin volvernos locos. Dejamos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro medio ambiente. Cuando no nos hallamos reaccionando de un modo ansioso y compulsorio, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos.
Las recompensas que el desapego nos brinda son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a nuestros problemas.
Encontramos la libertad para vivir nuestra propia vida sin sentimientos excesivos de culpa o responsabilidad hacia los demás. En ocasiones el desapego llega a motivar y a liberar a la gente que se encuentra a nuestro alrededor para empezar a solucionar sus problemas.
Dejamos de mortificarnos por ellos y lo perciben, de modo que finalmente comienzan a preocuparse por ellos mismos. Cada quien atiende sus propios asuntos.
El desapego es una acción y un arte. Es un modo de vida. ¿ Cómo nos desapegamos ? ¿ Cómo separamos nuestras emociones , nuestra mente , espíritu y cuerpo de la agonía del involucramiento ? . Lo mejor que podemos . Y , probablemente, un poco torpemente al principio. Un antiguo dicho de A A y de Al-Anón sugiere una fórmula de tres partes llamada honestamente, abiertamente y con voluntad de intentarlo. Si nos desapegamos, estamos en una mejor posición para trabajar sobre (o a través) de nuestras resentidas emociones.
Si estamos apegados, probablemente no hagamos nada más que estar siempre irritados.”
Tomado del Libro : Ya no seas codependiente
Autora : Melody Beattie

¿Qué es exactamente el desapego?, por Melody Beattie

jueves, 4 de julio de 2013

LIBERAR LAS EMOCIONES SUMERGIÉNDOTE EN EL PROPIO NÚCLEO DE LA EMOCIÓN





Es otra manera de liberar emociones. Esta técnica es muy utilizada por los Budistas.
La experiencia de liberarse mediante la inmersión es diferente a los procesos anteriores publicados. 
En primer lugar, no es recomendable intentar sumergirte mientras hagas otra cosa, funciona mucho mejor cuando te tomas tu tiempo para centrarte en tu interior, y cuando mejor funciona es cuando estás en contacto con un sentimiento más fuerte. 

Esto es lo que puedes experimentar: recibes una noticia que te afecta. Empiezas a experimentar una fuerte sensación de miedo o pena, y tienes ocasión de tomarte unos minutos para liberarte. Siéntate, cierra los ojos y relájate ante el sentimiento lo mejor que puedas, luego, hazte estas preguntas:

-“¿Qué hay en el núcleo de este sentimiento?”
-“¿Podría permitirme adentrarme conscientemente en ese núcleo?”
-“¿Podría permitirme sumergirme en él?”

Te puedes imaginar a ti mismo sumergiéndote en el centro del sentimiento o puedes encontrarte con que sólo sientes qué hay en ese núcleo.
Una vez que empieces a profundizar, es posible que experimentes diversas imágenes y sensaciones. También puedes observar que el sentimiento se intensifica temporalmente. Así que pregúntate: “¿Podría profundizar aún más?”
Anímate a descender a mayores profundidades, más allá de cualquier imagen, sensación o historia que te puedas contar sobre ese sentimiento.
Llegarás en un punto en que algo revienta en tu interior (como una pompa de jabón que estalla), o quizás observes que ya no puedes profundizar más.
Sabrás que has llegado al núcleo cuando tengas el espíritu tranquilo y sientas paz interior. Hasta puedes verte bañado por una luz interior o rodeado de un vacío y un silencio agradables y cálidos.
Recuerda que si el sentimiento sigue siendo fuerte o se ha intensificado, es que no has llegado al núcleo.

Todos los sentimientos, excepto el de la paz, están en la superficie.
Muchos evitamos sumergirnos en el sentimiento porque tenemos miedo de perdernos o de que empeore, sin embargo, si realmente consigues traspasar la superficie y llegar al núcleo, descubrirás que no hay nada más lejos de la verdad.
Todo sentimiento, por traumático que sea, tiene poca sustancia, sólo está en la superficie. Lo que en realidad hay en el interior es el amor.

Del libro “El método Sedona”

viernes, 14 de junio de 2013

¿Cómo organizar bien la vida?

                                                  teniendo el tiempo en las manos
Tienes casi todas las posibilidades de ser uno de ese noventa y nueve por ciento de personas a las que una situación de la vida, generalmente dolorosa -aunque también puede ser un nuevo cumpleaños, o el Año Nuevo, o el fallecimiento de un conocido…-, le propone revisar qué está haciendo con su vida.
Es ese momento en que se le echa una vista rápida a lo que ha ido aconteciendo hasta ahora, y se emite un veredicto, que, casi siempre, es de desaprobación.
¿Qué he hecho de mi vida?
¿Qué estoy haciendo con mi vida?
A veces uno se pone serio, aparenta tomar una firme decisión de lo que piensa hacer a partir de ahora, y… ya solo queda esperar que se vaya diluyendo esa euforia.
Porque eso es lo habitual: uno va a dejar de fumar, va a atender más a su madre o amigos, va a comenzar a estudiar, y –esta vez muy en serio, según se dice a sí mismo- a se va a poner ya a… cualquiera de esos propósitos continuamente aplazados.
Pero se pasan los días y no se comienza. Excepto los más valientes que lo hacen durante los primeros días, pero luego…
En la siguiente reflexión el pensamiento y la situación siguen siendo los mismos: hay que hacer, pero no se hace.
¡Qué desastre de vida tengo!, se lamentan muchos. Pero todo su esfuerzo lo gastan en el lamento.
Lo que propongo es organizar el día de tal modo que se preste un poco de atención a cada una de las facetas que intervienen en la consecución de la plenitud personal.
Y esto es muy importante porque, a estas alturas, ya sabemos que si no vamos cubriendo y satisfaciendo los diferentes aspectos que nos componen, no nos sentimos completos. No nos sentimos plenos.
Y la plenitud ha de ser la aspiración primordial de todo ser humano. (Fíjate qué belleza la definición de plenitud: Apogeo, momento álgido o culminante de algo. Totalidad, integridad o cualidad de pleno.)
A lo largo de cada día son necesarias cosas fisiológicas básicas como la respiración y las digestiones (eso lo tenemos más o menos resuelto), la comida y la bebida (eso lo llevamos más o menos bien. Y escribo “más o menos” porque seguimos comiendo o bebiendo cosas que sabemos que no son del todo adecuadas para nuestra salud física y que, además, nos hacen sentirnos mal con nosotros mismos por seguir reincidiendo en ello); no tenemos problema en resolver los asuntos escatológicos, descansar y dormir.
Hasta aquí bien.
Pero todo eso no nos da una satisfacción plena, una sensación global que nos aporte una sonrisa de complacencia, algo que nos transmita la sensación de que tenemos todo hecho y más o menos bien.
Son necesarias también las satisfacciones que nos proporcionan el saber que somos buenas personas, que no hacemos mal conscientemente, que tenemos bien atendida nuestra vida familiar y social, que somos reconocidos y valorados por los otros, etc.
Por tanto, sería conveniente estructurar el día de modo que pudiésemos dedicar un tiempo a:
SER CONSCIENTES DE NUESTRO TRABAJO O TAREA
Si somos afortunados y nos sentimos a gusto en ello, valorarlo, apreciarlo, convertirlo en una fuente de agrados. Si no estamos a gusto, tratar de encontrar los aspectos positivos, o ponerse a la difícil –pero no imposible- tarea de cambiar el trabajo. Y hacerlo con mucha dedicación y convicción.
ATENDER A LA FAMILIA
La buena relación con la familia es proveedora de grandísimas satisfacciones. Y la familia no dura eternamente, así que es conveniente aprovechar su contacto todo lo que se pueda, de modo que nos aporte alegrías, ahora, y, al mismo tiempo, nos permita tener la conciencia tranquila el día que nos falten. Y a quienes no tengan una buena relación y esté en sus manos tenerla, que lo hagan ya sin más dilación. Y a quienes se les escape de sus posibilidades tenerla bien, que no se martiricen: si ya depende de los otros, poco o nada más puede hacer. Es un asunto de los otros. A veces los otros tienen que aprender algo y para que ellos aprendan nosotros nos tenemos que sacrificar. Esto último úsalo solamente si lo sientes así de un modo irrefutable, no lo uses como excusa.
UN POCO DE OCIO O PLACER.
Y que nadie lo llame egoísmo. Que nadie lo califique como “perder el tiempo”. Esto no es un valle de lágrimas, ni se ha venido aquí a padecer como padeció Jesucristo, como decían antes los curas. El Creador nos ha dotado de la capacidad de sentir placer exclusivamente para nuestro deleite, y no es una continua tentación del Diablo que debamos evitar.
DISFRUTAR EL MOMENTO DE LAS COMIDAS.
Es una delicia que le podemos encontrar al hecho de tener que comer, y al que no se le presta la suficiente atención. Ya que hay que hacerlo, mejor hacerlo bien.
DISFRUTAR DE LOS CINCO SENTIDOS
Tengo el convencimiento de que el Creador nos ha dotado de ellos con el exclusivo sentido del placer. Para que podamos degustar, ver, oír, oler, y tocar o acariciar. Ya que los tenemos –y son un milagro, no lo dudes-, ¿Por qué no disfrutarlos más a menudo?, ¿Por qué no escuchar más a menudo la música que nos gusta o la voz de nuestros seres amados?, ¿Por qué no pararse, por lo menos un momento, a oler las cosas?, ¿Por qué no sentir el escalofrío inenarrable de un amanecer o una puesta de sol?, ¿Por qué no mirar los detalles casi imperceptibles, aquellos en los que nunca nos fijamos?, ¿Por qué no tocar más, por qué no sentir más de ese modo a nuestros seres queridos?, ¿Por qué no acariciar al necesitado?
RELAJACIÓN FÍSICA Y MENTAL
Parece ser que somos también espíritu, pero lo que sí es seguro es que estamos instalados en un cuerpo físico que necesita descanso, y que nuestra mente necesita relajarse de los pensamientos que la bombardean –que, en muchas ocasiones, son excesivos, reiterativos y pesimistas-, así que un momento de descanso físico y mental -cada uno en el modo que sabe que mejor le va-, es una buena inversión en sanidad general.
MEDITACIÓN O REFLEXIÓN SOBRE LA VIDA EN GENERAL Y SOBRE LA VIDA PROPIA
Pensar en la vida como concepto general nos permite aplicar bastante de lo que vayamos descubriendo a nuestra vida personal. Pero la vida como concepto general no nos debe distraer de lo realmente importante, que es nuestra vida personal. ¿Qué es vivir? Esta es una buena pregunta para encauzar la siguiente: ¿Qué estoy haciendo con mi vida?, que nos llevaría de la mano a otra: ¿Qué quiero hacer con mi vida?, que sería el preámbulo para una tercera, más precisa: ¿Y qué es lo que REALMENTE quiero hacer con mi vida?, pregunta que nos lleva a otra en la que podemos descubrir si nos estamos poniendo zancadillas: ¿Merezco otra vida mejor?, que si tiene una respuesta negativa nos lleva a la casilla de salida, para revisar nuestra Autoestima, y si es positiva nos propondrá otra: ¿Qué estoy dispuesto a hacer por mí?, y tras las oportunas y necesarias repuestas, otra: ¿Cuándo voy a empezar? Y a esta pregunta sólo debemos aceptar una respuesta: AHORA MISMO.
PLANES, IDEAS, SUEÑOS Y PROYECTOS
No es bueno dejar al azar las cosas relacionadas con nuestra vida. Es cierto que, a veces, suceden pequeños e inesperados milagros –que casi siempre son el resultado de algo en lo que ya trabajamos hace tiempo-. Para que se cumpla un sueño es preciso el paso previo de soñarlo. Los planes son las líneas que forman el camino por el que nos hemos de mover, y sin ellos podemos ir dando tumbos y perdiendo el tiempo en rodeos o espirales inútiles. Las ideas son la fuente de inspiración que nos dan pistas de por dónde queremos ir y qué queremos hacer. Por eso digo que no es bueno dejar la vida en manos de eso a lo que nos resulta tan cómodo llamar destino (porque llamamos “destino” a lo que es el resultado de las cosas que hicimos, pero también de las que omitimos hacer)
ESPIRITUALIDAD
No hay que olvidar –incluso los escépticos y los ateos- que el Ser Humano lleva en sus ingredientes una parte que es más que lo cotidiano y lo terrenal. Que aunque no lo quiera reconocer y lo evite, aunque lo ponga en continua duda, siente algo dentro de sí que es más elevado que lo demás. Algo que tal vez ni siquiera sepa definir, algo que tampoco se expresa de un modo contundente, pero algo que se manifiesta con más o menos asiduidad y, cuando se presenta, no se puede negar.
DEDICAR ALGO AL SERVICIO AL PRÓJIMO
Ayudar a los otros, en la medida que nos sea posible, aporta una satisfacción que no es para el ego, sino para que el alma tenga la oportunidad de confraternizar con otras almas.
Esto sería UN DÍA IDEAL de UNA VIDA IDEAL, pero esto es poco menos que imposible, así que habrá que asumir desde el principio la dificultad –que no la imposibilidad- para lograrlo, y habrá que encontrar soluciones alternativas que nos ayuden, como levantarse antes, acostarse más tarde, aprovechar los tiempos muertos –mientras se está en el WC, los trayectos de viaje, los tiempos de espera…-, los primeros minutos del día mientras se termina uno de despertar, o los fines de semana.
Porque solo la satisfacción completa -o casi completa- de todos estos apartados nos hacen contactar con la sensación de que somos Seres Plenos; nos hacen sentirnos orgullosos de nosotros mismos, con la sutil sensación de que aportamos algo a quienes nos rodean y al mundo.
La carencia de alguno de los componentes nos deja una seriedad o una tristeza que no se consuela con el exceso de cualquiera de los otros componentes.
Y pretender compensar una carencia con un exceso de otro componente es un trueque injusto que nunca deja realmente satisfecho.
Somos un conjunto de cosas dispares, todas importantes, y conviene prestar atención y satisfacerlas para alcanzar la plenitud.
Te dejo con tus reflexiones…

lunes, 29 de abril de 2013

De rodillas lastimadas - Reflexion



 
Se cuenta que había en cierto pueblo una persona que era admirada por su gran devoción.
 
Iba todas las mañanas, de rodillas, hasta una lejana capilla, a ofrendar además de sus oraciones, aquel dolor que le producía el llegar, de esa forma tan penosa, al altar.
 
Cierta tarde, luego de terminar sus oraciones y listo para retomar la senda a casa de la misma forma en la que había llegado, un ángel se le apareció, como salido de la nada.
 
 
Con suave voz le dijo:
 
 
Hermano, ¿por qué razón lastimas tu cuerpo, que ni siquiera es tuyo, llegando al altar de esa forma? ¿No sabes que los pies están hechos para cumplir con el trabajo que equivocadamente cumplen tus rodillas?
 
El hombre se sorprendió por las palabras del ángel… se preguntaba a sí mismo, si es que aquel ser celestial no tendría la suficiente sensibilidad espiritual como para comprender el gran sacrificio que diariamente llevaba a cabo.
 
 
A punto estuvo de explicarle al ángel sobre su gran ofrenda diaria, cuando éste lo tomó de un hombro y lo puso de pié lentamente.
 
 
Acercó sus labios al oído del  maltrecho devoto y susurró estas palabras:
 
Te he visto, día a día, hacer tu sacrificio. Oras por mucho rato, con tu boca…
Tus rodillas han dejado ya marcas en el suelo del templo…
Pero has olvidado algo… y debido a eso, has pasado por alto ciertas cosas…
 
 
 
Cuando te vas, tu hijo siempre se pregunta por qué no lo llevas contigo, y te hecha de menos.
 
Tu vecino sigue esperando hace años la ayuda que no le ofreces para llegar al templo; bien sabes que por su problema no puede hacerlo solo. Y sabes que cada día te ve pasar y ves en sus ojos el deseo que atesora de recorrer el mismo camino que tu transitas a diario.
 
Al verte, suelo preguntarle a tu alma:
 
Hermano, ¿dónde está tu corazón mientras haces tu ofrenda?...
realmente, ¿qué es lo que ofrendas día a día?...
¿es que acaso, no sabes aún, que sólo el amor llega al altar de las ofrendas?
 
Dicho esto, y tal como había aparecido, el ángel se retiró, desapareciendo como una pompa de jabón ante un soplo de viento.
 
Aquél hombre, volvió a casa...caminando
 
Al cruzar el portal, como siempre, lo esperaba su pequeño perro, que jamás se movía de allí hasta que él llegaba nuevamente. Mientras recibía unos amistosos lamentones, volvió a oir al ángel:
 
Allí tienes un bonito sacrificio.
 
Luego salió a recibirlo su hijo, olvidando la larga espera y riendo por la vuelta de su padre.
 
 
En ese instante fue que la voz, con una gran dulzura, como si, aunque invisible, el ángel hubiera estado ubicado a la diestra del devoto, susurró:
 
…Y aquí, hermano mío
 
… aquí tienes tu altar. Y desde el corazón de ese niño, tu Dios te observa, día a día, caminar hacia el templo, de rodillas.
 
 


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http://www.cienciacosmica.net/news/de-rodillas-lastimadas-reflexion/


Fuente:http://www.cienciacosmica.net/news/de-rodillas-lastimadas-reflexion/

lunes, 25 de marzo de 2013

Omraam Mikhaël Aïvanhov : El Deber de ser Feliz



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¡Cuánta gente se queja de la soledad!. Pues bien, deben saber que han sido ellos quienes han creado esa soledad en sí mismos, en su cabeza. En realidad, nunca se está solo. Y, ¿por qué entonces se sienten solos? Porque no tienen demasiado amor. Ellos os dirán: “¡Pero cómo, si tenemos demasiado amor, no hacemos más que soñar con el amor!” Precisamente ahí está su error, sueñan con el amor, esperan el príncipe o la princesa de las Mil y Una Noches y por eso se sienten solos: porque esperan el amor en lugar de buscarlo en ellos mismos. El amor que se espera, nunca llegará. No hay que esperar que el amor venga del exterior, el amor está dentro de, nosotros. Dejad que salga, que se manifieste porque sólo así lo encontraréis realmente.

Nunca estamos solos: todo el universo nos escucha. Todas nuestras palabras, todos nuestros gestos tienen eco. Por ejemplo, si cuando salís de vuestra casa, por la mañana, sonreís al mundo entero, saludáis a toda la creación diciendo: “Buenos días, buenos días, buenos días”, no os sentiréis solos durante el día, porque desde todos los rincones del espacio llegarán hasta vosotros voces que os contestarán haciendo eco: buenos días, buenos días, buenos días… Los humanos salen de sus casas encerrados en sí mismos: ven y oyen a los demás a su paso, pero nos los miran, ni los escuchan. ¿Por qué no recordar que el mundo entero está habitado por criaturas que merecen que se les mande un pensamiento, buenos deseos: la luz, la paz, la alegría… ¿Tan dificil resulta abrirse, sonreír, dar el primer paso? Siempre esperan que sean los otros quienes lo hagan, y en la espera, se lamentan porque se sienten solos.

Empezad desde hoy a cambiar de actitud y veréis como ya no os sentís solos. Diréis: “Si, pero la gente que por todos lados nos encontramos, en la calle, en los almacenes, en nuestro lugar de trabajo, no nos inspiran, y por otro lado, si nos mostramos con ellos tan abiertos, no nos comprenderán”. Es verdad, hay gente que no os comprenderá; si les saludáis, si les sonreís, dirán: “¿Qué le ocurre a éste?” Pero solo algunos se mostrarán incapaces de comprenderos, habrá muchos otros que os comprenderán y se sentirán felices. Además, ¿Acaso vivimos sólo para la gente con la que nos encontramos? No, vivimos para toda la creación, y en las regiones invisibles existen numerosas criaturas que sabrán apreciar vuestro amor, y esto es lo esencial.

Incluso, ¿por qué no aprendéis a mirar de otra forma menos superficial, a toda esa gente con la que os cruzáis y que nada os inspira? Siempre os fijáis en la apariencia, y es cierto que a menudo no es muy agradable. Pero los humanos no son sólo lo que aparentan, cada uno tiene también un alma, un espíritu, e incluso si esta alma y este espíritu raramente se manifiestan, están ahí y tienen siempre la posibilidad de aparecer y expresarse. No demuestra ser inteligente quien observa a los humanos de forma tan superficial. Un sabio sabe que los hombres y las mujeres son hijos e hijas de Dios, y con esta idea trata a todos los seres. Este es un trabajo creativo que realiza, ya que, de esta forma, desarrolla el lado divino de todos aquellos que encuentra… y se siente feliz. Creedme, la mejor manera de actuar con los demás, es descubriendo sus cualidades, sus virtudes, sus riquezas espirituales y concentrarse en ellas.

Descubrir los defectos de la gente no tiene ningún mérito, es demasiado fácil; además, es algo que todo el mundo hace… A partir de ahora, intentad prescindir de los detalles no demasiado virtuosos, y en cambio haced hincapié en el principio divino existente en cada ser. Sí, ¿por qué no tener sentimientos sagrados para aquello que en el hombre es divino, inmortal y eterno? Es así como realizaréis un buen trabajo sobre vosotros mismos y ayudaréis también a los demás.

Mientras que si tan sólo os ocupáis de sus defectos, os perjudicáis, porque absorbéis sus suciedades y, además, impedís que ellos evolucionen. y ¿cómo queréis después no sentiros solos?

Criticando a los demás, subrayando sus defectos, no hacéis más que cavar un foso entre ellos y vosotros. Cuando sepáis, a través de vuestra alma y de vuestro espíritu, entrar en relación con todas las almas y todos los espíritus de la tierra, cuando lo mejor de vosotros mismos descubra lo mejor de los demás, entonces ya no os sentiréis solos.

Omraam Mikhaël Aïvanhov
EL DEBER de SER FELIZ

lunes, 25 de febrero de 2013

LA RELACIÓN ENTRE LOS PIES Y EL PLEXO SOLAR



EXCELENTES CONSEJOS A SEGUIR.....
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El sistema simpático está compuesto por varios centros escalonados en la columna vertebral, desde el cerebro hasta la base de la médula espinal, y una parte periférica , constituida por nervios y ganglios, comunicados entre sí por redes de filamentos nerviosos llamados PLEXOS. El plexo solar, situado a nivel del estómago, es uno de ellos.
Se creía que el sistema simpático (el sistema nervioso simpático es parte del sistema nervioso autónomo) no tenía relación con el cerebro, sino con funciones de otros órganos. Hoy se sabe que ambos guardan una relación muy estrecha. El cerebro no puede actuar directamente sobre los órganos…lo hace a través del sistema simpático. Los iniciados trabajan para hacer consciente en ellos la conexión entre el plexo solar y el cerebro, pues una vez que esa relación se hace consciente…todo se les facilita.
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En otra ocasión hablaremos de la relación entre cada par de ganglios y las virtudes a las que están relacionados. Hoy nos enfocaremos en la relación entre el plexo solar y los pies. Mucho se ha hablado del gesto de humildad de Jesús al lavar los pies a sus discípulos, mas no se ha tenido en cuenta la enseñanza esotérica más profunda…que implica que él lavaba sus pies para despertar en ellos las fuerzas de sanación del Plexo Solar. Seguro muchos habrán notado esta relación…cuando tenemos muy fríos los pies, sentimos una contracción en el plexo solar…y si comemos en ese momento, no la digerimos bien la comida.
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El plexo solar es un centro muy importante para nosotros…es el asiento del sexto sentido, con el cual percibimos por encima de la mente, sensaciones supra-mentales. Tenemos que evitar todo lo que lo contraiga, porque ello lleva a la contracción de los vasos sanguíneos y de otros canales del cuerpo…y cuando nuestros líquidos circulan mal, a la larga tendremos trastornos de salud. Lo que más perturba al plexo solar y a los órganos internos, hígado, riñones, estómago, etc…es el miedo, la ira, las preocupaciones, la duda. Los pensamientos y sentimientos caóticos destruyen la armonía del plexo solar…y como éste es el depósito de nuestras energías, nos desmagnetizamos.
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Cuando eso nos ocurra…
-busquemos un gran árbol,
-ponemos nuestra espalda sobre su tronco…
-poniendo nuestra mano izquierda sobre la espalda, con la palma apoyada contra el tronco, al mismo tiempo que ponemos la mano derecha   sobre nuestro plexo solar para recargarlo…
-pidiendo al árbol permiso para usar sus energías y agradeciendo después de unos diez a veinte minutos.
También fortalecemos el plexo solar escuchando el agua de una cascada, un río de montaña o manantial. También podemos sumergir las manos en agua…más....
EL MÉTODO MÁS PODEROSO ES SUMERGIR LOS PIES EN AGUA CALIENTE. Preparamos el agua, sumergimos los pies y nos los lavamos con las manos, con atención, para reforzar el plexo solar…es un método que transforma nuestro ánimo, energía y estado de conciencia.
Si alguna vez tienen dificultad para meditar…tomen un baño de pies y verán cómo se facilita la concentración. No es necesario hacerlo muy largo.
Con los pies estamos conectados a la Tierra, a las corrientes telúricas…los pies son como antenas y para que las energías asciendan por ellos de forma adecuada es bueno lavarse los pies todas las noches, independientemente de la ducha….lo que también fortalecerá nuestro plexo solar y dormiremos mejor, emocionalmente descargados. ¿Comprenden ahora el gesto de Jesús y sus palabras “Cuando uno ya está limpio…solo necesita lavarse los pies para estar enteramente puro”?...
Reflexionen sobre esto y la relación entre sus pies y el plexo solar…y trabajen espiritualmente sobre ello, comenzando por el lavado a conciencia de sus pies y acudir a la energía de los hermanos del reino vegetal, cuando alguna emoción fuerte desvitalice el plexo solar, contrayéndolo.

lunes, 11 de febrero de 2013

DIA DEL AMOR



Rubén Cedeño
(Tomado de Amor-Cartas Metafisicas)
Caracas 14 de Febrero de 1986
El día 14 de febrero ha sido calificado como “El Día de los Enamorados”, pero esto
es discriminativo porque algunas personas suponen, que quien no está con una pareja
no lo puede celebrar. Existe gente que no está enamorada de una pareja, pero está
enamorada de la vida, la literatura, el agua, la pintura, el fuego, la ciudad, los Maestros
Ascendidos, la Madre Divina, o simplemente de Dios; y también tiene derecho a
celebrar el “Día de los Enamorados”. Por eso en vez de generar esta festividad como
 el “Día de los enamorados”, en la Metafísica lo hemos calificado como “Día del Amor”
y así, poderlo celebrar todos. Uno puede estar enamorado de sus cubiertos, sus
óperas, sus estudiantes, la metafísica, su facilitador su televisor, la ropa que se pone,
del Sagrado Libro del Yo Soy y celebrar con todos ellos, “El Día del Amor”.
El 14 de febrero es un día propicio para comunicarnos con todo el mundo y decirle:
¡Te quiero! Nada más que eso, y ya estás logrando lo más grande que se puede
 hacer, además de dar regalos de amor, cosas lindas capaces de alegrar la vida del
que las recibe.
Estar enamorado de algo no es estar apegado a ello. Uno puede “amar sin apego”, y
en el momento que nos toque renunciar, hacerlo sin ninguna clase de sufrimiento, esto
es “amor inteligente”, es el que practicamos en Metafísica para que la gente sea feliz,
porque cuando uno se apega a algo y lo cree eterno sufre mucho.
Esos amores desmedidos sin conciencia y lógica, conducen a grandes tragedias, y
 muchas veces, hasta la muerte. De todas maneras, se ha muerto tanta gente por amor
que no debe ser tan malo. Cuando en la ópera vemos muertes por amor –como
Mario y Tosca, Othello y Desdémona, Manón y Des Grieux-, uno se emociona y se
le salen las lágrimas. Toda esta pasión, aunque sea emocionante, no es más bonita
que el “Amor Divino” que conduce a la felicidad y al cielo –como, por ejemplo
Margarita y Fausto, Isabel de Valois y Don Carlos, Adina y Nemorino.
El verdadero Amor está contenido en el Fuego Friccional de la Llama Rosa y es el
que nos mueve a la acción y a la cohesión desde un átomo hasta la más gigantesca
galaxia. Este fuego ardiendo en nuestro cuerpo es el que nos mueve al amor humano,
 que no es malo. Fíjense cuántas historias de amor se han escrito, incluso por
Maestros Ascendidos, como lo fue Romeo y Julieta, escrito por el propio Maestro
 Saint Germain cuando fue Francis Bacon y firmaba “Shakespeare”.
El verdadero amor se expresa por medio del cumplimiento de la Tercera Ley Cósmica,
que es la de Economía, y dice que “todo le hace falta a todo”. Por ejemplo, si tu
tienes hambre es porque existen restaurantes donde puedes comer; y hay restaurantes
porque hay comida para llevarla allí; y existe comida porque hay sembradíos que la
producen, y los sembradíos existen porque el Sol los alimenta: y el Sol está allí porque
Dios lo sostiene. ¿Ves qué sencillo es todo esto?
El Amor Divino es el aspecto Espíritu Santo dentro de la Santísima Trinidad. Por
eso, quien peca contra el Espíritu Santo no tiene perdón, porque peca contra el Amor.
La máxima expresión de Amor está en tu pecho, dentro de tu corazón, en la Llama
Rosa que se encuentra del lado izquierdo de tu corazón. Desde allí puedes proyectar
 tu Llama Rosa expandiéndosela a todo el que tu quieras, sea hombre o mujer; perro,
 gato o chivo; piedras, soles o simplemente a Dios.
La Madre Divina es todo el Amor Divino del Cósmos en una sola persona, y ella se
ha expresado a través de la Virgen María, Kwan-Yin, Sengen Sama, Tara, la
Coromoto, Lujan, Caacupé, Tonantzin y de todas las Madres Divinas sean conocidas
 o no. Por eso uno ama tanto a sus virgencitas. Tengo una estatua de la Coromoto
 y la veo tan preciosa que hablo con ella, y le digo: “¡Qué bella eres!”, y sé pone
 contentísima, porque Ella es amor y del mejor, porque es sincero del alma, Amor de
 Verdad.
No sé cómo explicarles el Amor a Dios, pero si les puedo decir que es el más grande
 de todos. Amando a Dios se ama todo, desde las amebas de un tanque hasta los más
 complejos organismos cósmicos. Amamos a Dios cuando comprando en el mercado,
escuchamos Opera, nos comemos un pan, nos tomamos un refresco, escuchamos
 a David Bisbal o a Renee Fleming. A Dios lo podemos amar todos los días en cualquier
 lugar, y no importa la situación o lo que estemos haciendo.
Quiero terminar con las palabras del ser que más ha amado a la humanidad, y es el
Amado Jesús: “Amaos los unos a los otros”. El no dijo quién con quién, sino que se
amaran los unos a los otros. Los quiero mucho.