martes, 12 de junio de 2012

Nuestra elevación o transformación



                         
Nuestra elevación o trasformación no se trata simplemente de cambiar los hábitos que hemos alimentado hasta hoy, en verdad de lo que se trata es de elevarnos como conciencia y poder percibir de manera más fiel a la realidad todo lo que hemos hecho hasta hoy y lo que nos movió a ello, a la vez que podemos percibir la necesidad de sentir nuevos matices y caminos para atender más positivamente nuestras propias necesidades naturales.

Sin vivir dicha elevación vibratorial nuestra conciencia sigue en los planos que hemos permanecido instalados hasta hoy en día y nuestros hábitos de siempre los cambiamos como cuando nos cambiamos de blusa o de camisa. Entre todos no estamos creando una nueva corriente de vida, estamos creando el hábitat donde la vida puede manifestarse a otros niveles más sublimes de lo que pudo hacerlo en nuestra propia vida física de hasta hoy. Dichos cambios o transformaciones deben producirse en los seres vivos y es ello lo que nos lleva a cada uno a nuestra propia ascensión y posterior expansión de nuestras recuperadas conciencias.

Sólo así logramos llegar a vivir los nuevos niveles evolutivos de la Vida y sus contenidos naturales correspondientes, sólo así podemos sentirnos ser parte de estos niveles que vayamos asumiendo nuestra plena integración en cada uno de ellos, sólo así nuestra evolución se activará a nuestro paso, sólo así el planeta Tierra como ser vivo dispondrá a través de nosotros de la aportación humana imprescindible para llevar a cabo su ascensión vibratorial.

Dejemos de plantearnos este reto o responsabilidad que existe en cada uno como algo que sólo nos concierne a nosotros mismos. Sin duda alguna este reto es personal pero no tendría ningún sentido real si lo mantenemos al margen del resto de seres que habitan este planeta o mundo físico.

Debemos movernos para mucho más que las formas y hacerlo desde el máximo de conciencia viva que seamos capaces de llegar a percibir y procesar no sólo mentalmente, nuestra plenitud será siempre generada al percibir y a la vez asumir nuevas cotas evolutivas que nos llevan a iluminar más y más nuestra propia percepción, tanto individual como colectiva.

Nuestra transformación empieza por nuestras raíces y éstas deben permanecer más vivas que nunca arreladas a la Tierra, sin olvidar ni ignorar que nuestras ramas alcancen libremente aquellos otros mundos más sutiles que son parte de la Luz. Con ello alcanzaremos el nivel de conciencia necesario para percibir nuestra propia vida desde una percepción más amplia, rica y pura en su contenido, a percibirnos a nosotros mismos y a vivirnos en una percepción más amplia, rica y pura en la realidad que somos cada uno y que no hemos vivido hasta hoy en esta vida física.

El gozo y la plenitud están asegurados si lo alcanzamos y este gozo será por sentirnos ser aquí quienes somos dentro de la Vida/Dios, no por cambiar de hábitos o de escalas de valores, esto se hará realidad por consecuencia de elevar nuestra conciencia y todos lo que nos sintamos ser.
Vivamos en constante movimiento de ascensión, las fuerzas nos son propicias, dejemos de intentar instalarnos en cualquier nivel de la Vida. Los tiempos nos lo marca la Vida/Dios para dar cada uno de los pasos y el camino justo empieza hoy bajo nuestros pies y éste es para cada uno de nosotros muy largo y exuberante camino de Vida, Luz y Amor.

Soltemos amarras para siempre y elevemos nuestra conciencia hasta poder gobernar nuestro ser dentro de la Luz, sólo así nuestro movimiento se convierte en sinérgia y con ello nos movemos al unísono dentro de la Luz. Ello nos facilita vivir dentro el orden natural de la Vida, a pesar del caos que pueda existir a nuestro alrededor, es así como cualquier nave puede superar las tormentas, por gruesas que sean éstas la Luz nos permite percibir nítidamente los movimientos propicios para no sucumbir en nuestra travesía.

No es tiempo para seguir arrastrando los lastres que nos consumieron las vidas, es tiempo de liberación de aquello que sólo existió en nuestras propias conciencias marchitas. Bañémoslas con el Amor que emana de nuestro corazón, unamos éste Amor al que nos llega a borbotones desde el Cosmos, la Vida/Dios, y con nuestra Luz y conciencia despiertas conduciremos cada uno nuestro timón, sin que nos requiera ningún esfuerzo seguir al unísono los sabios movimientos de la Luz en nuestra ascensión particular y colectiva.

Avancemos ya por decisión propia individual, vivamos cada uno nuestra propia metamorfosis hacia la auténtica identidad que somos. Estamos viviendo nuestro tránsito evolutivo ascendente, no podemos permitirnos alimentar ningún ancla o atadura que pueda impedir o dificultar dicha ascensión natural.

Que cada uno de nosotros pueda percibir nítidamente el inmenso Amor Universal que en este momento nos baña a todos sin excepción. Vivamos cotidianamente sumergidos en este manantial y sumemos a él el Amor que somos cada uno de nosotros.

Nada de esto no es comparable a ninguna posible blusa o camisa, esto debería permanecer claro por siempre más en la conciencia de cada uno de nosotros. La contundencia en la que se manifiesta esta realidad nos libra de cualquier intento de minimizar la realidad de hoy en día. Dicha realidad hoy está al alcance de todos los que no se niegan vivamente a aceptarla.

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